lunes, 6 de octubre de 2014

Envejecer bien

 


Saber envejecer es una obra maestra de la sabiduría, y una de las partes más difíciles del gran arte de vivir.

HENRIC FREDERIC AMIEL

             Nos dice Lewis Woper: “Cuando somos jóvenes no pensamos en la vejez; simplemente no forma parte de nuestra agenda. De modo que cuando envejecemos no estamos preparados para ello y puede resultar toda una sorpresa. A mí me llego como un bombazo. ¿Cómo puede un adolescente de 17 años como yo tener 81 de repente? Los únicos síntomas obvios, si no me miro al espejo, son que ahora camino tan despacio que la mayoría de la gente me adelanta con rapidez por la acera, y que estoy retirado de mi trabajo en la universidad. Me cuesta aceptar ambas cosas. Pero también olvido nombres, palabras y caras. Hace poco olvide varias cosas que tenía intención de hacer, y me preocupó que tuviera alguna relación con la edad y que indicara un principio de demencia. Pensé en preguntarle a mi psiquiatra en la siguiente cita que tenia concertada para hablar de la depresión. Fui a verlo y, más tarde, me reí al recordar mientras me dirigía de vuelta a casa en bicicleta, que había olvidado preguntarle.”

El envejecimiento se asocia a una disminución de la vitalidad, y aunque no se pueda evitar envejecer, si podemos evitar llegar a ser viejos prematuramente, del mismo modo que podemos intentar llegar a cumplir la mayor cantidad posible de años en plenitud. El envejecimiento normal se diferencia del patológico (no natural), en que mientras el primero supone la  llegada de la sabiduría, la paz de espíritu, el control de nuestras emociones negativas y un lento declive que  no nos impide disfrutar de la vida, en el segundo solamente existe dolor, tristeza, y pérdida manifiesta de las facultades físicas e intelectuales.

El envejecimiento suelen notarlo más los otros que uno mismo, y muchas personas mayores se consideran aún jóvenes. Es importante reparar en que cada cual envejece de un modo diferente, dependiendo de las circunstancias. El gran interrogante es como manejarse con la vejez.  ¿Procuramos encontrar actividades nuevas? ¿Debemos reflexionar sobre nuestra vida para valorar si mereció la pena? Y ¿Cómo nos enfrentamos al deterioro tanto físico como mental?

 Todo cambio, suceso negativo o desagradable van a hacer que nos sintamos mal; esto va a ser inevitable; sin embargo, en nuestras manos está el conseguir que tengan una repercusión mínima sobre nuestra vida y nuestro estado emocional.

Desafortunadamente, todos los mensajes que recibimos  están relacionados con la juventud, y ninguno con la fortuna de llegar a viejos. Asociamos viejo con dolor, la soledad, la dependencia, y estos mensajes desalentadores nos ocasionan  un deseo de no querer llegara a viejos. Debemos olvidar esto y para ello el primer requisito para llegar a cumplir muchos años es desear cumplirlos, y desearlo intensamente todos los días de nuestra vida.

Es importante envejecer con éxito, tanto en lo físico como en lo psíquico, para vivir adaptado e independiente en la sociedad en la que vivimos. Dice Rocío Fernández Ballesteros, envejecer con éxito es envejecer de un modo “Activo, productivo, satisfactorio y saludable”, añadiendo a ello”Una baja probabilidad de enfermar y de discapacidad, compromiso con la vida, alto funcionamiento mental y alto funcionamiento físico.

Nos dice Francisco Mora: “De ahí lo importante del trabajo consciente, duro de -querer seguir vivo- a base de empezar la –carrera- de la vejez bastante tiempo antes de la jubilación. Y no hay alternativa viable que no sea aquella que, a través de un trabajo, sea este el que fuere, la de seguir motivado, -enamorado del mundo y sus gentes-. Para eso hay que luchar activamente de –cuerpo y alma- y, como Ulises, no escuchar los cantos de sirenas del –ya está- o tomar la píldora del rejuvenecimiento que se anuncia en cada época. El verdadero  rejuvenecimiento no pasa por la toma de ciertas vitaminas, hormonas o cualquier “pócima” que promete combatir o revertir el envejecimiento, sino por la adquisición del hábito de –querer seguir vivo- a toda costa y sin descanso por el trabajo. Y eso solo se logra arrancando con estrategias desde mucho antes de que la palabra envejecimiento adquiera un significado.

El estilo de vida que adopte el individuo va a ser un componente casi determinante de la longevidad y para ello:

Nos da unos consejos para envejecer bien:
 
  • El ejercicio físico,  sobre todo (andar y correr) seria importante que tras alcanzar la edad de la jubilación, seria una buena solución para mantener la perfusión de sangre al cerebro de una forma óptima y con ello un buen estado de salud mental, comprobándose también que aparte de la conducta motora también afectan a áreas cerebrales que tienen que ver con la emoción, la motivación y hasta el aprendizaje y la memoria y el propio pensamiento, es decir, el hipocampo y las áreas de asociación de la corteza cerebral.
  • El control de la ingesta  de alimentos a la hora de comer. Comer menos no solo alarga la vida, sino que disminuye las enfermedades asociadas al proceso de envejecimiento, como patologías autoinmunes, cáncer, diabetes, cataratas, hipertensión, enfermedades cardiovasculares y fallo renal.
  • El ejercicio intelectual.
  • Prestar tiempo a los demás, dice  López Aranguren en su ensayo sobre la vejez”Cierto que el tiempo del viejo es corto. Pero cierto también que solo prestando tiempo, sabiduría y trabajo a los demás cobra sentido la existencia social del  viejo. 

“Cifremos la felicidad exclusivamente en las cosas que dependan de nosotros mismos.”

Descartes




Begoña González y Miguel Ángel Ruiz  en su libro  “Como mantener una buena salud mental, guía de ayuda para personas mayores dicen que:

 Recuerde:

  • La salud mental es tan importante como la salud física. No olvide cuidarla igualmente.
  • Tener salud es mucho más que la ausencia de felicidad, significa lograr un estado pleno de bienestar.
  • Existen muchos tópicos y estereotipos relacionados con las alteraciones mentales. Todos podemos padecerlas en algún momento, lo importante es pedir ayuda.
  • La edad no supone ningún impedimento para hacer todo aquello que desee. No la utilice como excusa.
  • Las alteraciones mentales más frecuentes son los trastornos de ansiedad y del estado de ánimo.
Como mantener una buena salud mental:

  • Cuídese externa e internamente.
  • Mantenga activa su mente, piense, razone, reflexione y aprenda nuevas cosas.
  • Mantenga activo su cuerpo, dedique tiempo a hacer deporte, bailar y pasear. En compañía de otros será mucho mejor.
  • Dedique tiempo a tareas o aficiones que le generen satisfacción personal.
  • Siéntase a gusto consigo mismo. Quiérase tal como es o intente cambiar aquello que no le agrada. No se resigne a aceptar algo que no quiere.
  • Tómese las cosas con paciencia y tranquilidad. Las prisas solo provocan ansiedad, estrés y preocupación.
  • Intente buscar siempre el lado positivo de las cosas y soluciones alternativas a los problemas. La preocupación no soluciona nada.
  • No deje que las dificultades interfieran en su vida. Si algo no puede modificarse, no lo piense más, no le va a aportar nada bueno.
  • No le de más vueltas a sucesos desagradables, mire hacia delante e intente actuar de la forma mas eficaz.
  • Evite aquellas situaciones desagradables que, si no es posible modificar, es mejor evitar.
  • Pida ayuda siempre que lo necesite.
  • Rodéese de gente con la que compartir buenos momentos y con la que poder contar.
  • Dedique tiempo a sus amigos, familiares y seres queridos. Quiera y déjese querer.
  • Prepárese para aquellas situaciones inevitables: independencia de los hijos, jubilación; la adaptación será mucho mas fácil.
  • Evite refugiarse en el pasado. Recuerde los mejores momentos del pasado pero viviendo en el presente.
Como definiríamos el envejecimiento 

No se puede determinar con exactitud la edad en la que empieza la vejez, ya que esta no es un buen indicador del grado de envejecimiento; debemos basarnos en las capacidades funcionales, nivel de actividad y ganas de vivir que tiene una persona. Muchos autores afirman que “la vejez es, más que todo, un estado mental”, ya que una persona de 75 años, arrugas y canas puede tener un nivel de actividad, motivación y relaciones sociales mucho mayor que otra con 20 años que vive aislada y envejeciendo mentalmente a pesar de su edad.

Diferentes tipos de edades dentro de una misma persona:

  • Edad cronológica: determinada por los años  reales que tenemos, marcada por el calendario.
  • Edad biológica: marcada por la edad del organismo, el envejecimiento de nuestro cuerpo no tiene por qué coincidir con la anterior, ya que una persona con 60 años puede sentirse físicamente como si tuviera 20 años; de igual forma muchas personas con 20 años parecen tener una edad mucho mayor por la gran cantidad de molestias y deterioro físico que presentan.
  • Edad subjetiva: hace referencia a la edad que cada persona siente tener, determinada por su participación en los roles de la sociedad, nivel de actividad física y mental.

Etapas de la vida

Niñez:

  • Confianza.
  • Novedad.
  • Obediencia.
Juventud:

  • Identidad.
  • Rebeldía.
  • Formación.
Madurez:

  • Estabilidad.
  • Amistad.
  • Trabajo.
  • Producción.
Vejez:

  • Sabiduría.
  • Satisfacción personal.
  • Ocio.
  • Autorrealización.
  • Adaptación.
¿Cambiamos al hacernos mayores? 

            La característica principal  que define el envejecimiento es una marcada variabilidad entre los individuos, es decir no todos envejecemos a la misma velocidad y los cambios que aparecen en una u otra persona también van a ser distintos.

Esta variabilidad podemos observarla en diferentes niveles:

  • Nivel fisiológico: los órganos de una misma persona varían en relación con el grado de envejecimiento, y por tanto de su funcionalidad; es decir, no todos los órganos de nuestro cuerpo presentan el mismo grado de deterioro, ni todas ls personas lo presentan de igual forma. Habrá comprobado como dos personas de la misma edad presentan diferentes signos de envejecimiento: esta variabilidad está determinada por múltiples factores: genéticos, ambientales, estilos de vida, etc.
  • Nivel cognitivo/emocional: no todas  las capacidades de una persona parece disminuir con la edad: memoria, percepción, atención lenguaje, movimiento, es más, no siempre aparece un menor funcionamiento de estas capacidades sino que algunas de ellas, a medida que avanzamos en edad, parecen incrementarse, como es el caso del lenguaje, razonamiento. La practica continuada y la estimulación de estas capacidades, como atención, memoria y, razonamiento, mediante diferentes actividades: el ejercicio físico, leer, hacer crucigramas, puzles, juegos estratégicos… previenen un posible declive que puede tener lugar a estas edades. La misma variabilidad se puede observar en aspectos emocionales tales como, actitudes hacia el envejecimiento, enfrentamiento a situaciones difíciles, percepción de control de nuestras vidas y autoestima. Estos factores emociónales son los que, en última instancia, van a determinar nuestra actitud hacia la vida, hacia el envejecimiento y hacia nuestro bienestar en general.
  • Nivel social: relacionado con los actores económicos, se refiere a relaciones sociales, actividades placenteras, hábitos alimenticios e higiénicos, actividades de ocio y culturales. Todos estos factores varían en todas las personas y también en las diferentes etapas de la vida.
Cambios fisiológicos

            Se refieren a los aspectos físicos o corporales, el funcionamiento de los órganos, aparatos y sentidos que tienen lugar en el proceso de envejecimiento: 

  • Disminución de la masa muscular: pérdida de peso.
  • Cambios en huesos, músculos y articulaciones: dificultades en los movimientos.
  • Reducción de la altura.
  • Reducción en la capacidad de bombeo del corazón: mayor fatiga al realizar actividades físicas.
  • Menor rendimiento del sistema respiratorio: podemos reducir su impacto mediante el ejercicio físico, bailar, nadar, cantar, ejercicios de respiración.
  • Molestias gastrointestinales: estreñimiento, gastritis.
  • Disminución en la efectividad de los riñones: menor ritmo de actividad de filtración, excreción y reabsorción: menor capacidad para eliminar  eficientemente la medicación, incontinencia urinaria.
  • Disminución del sistema hormonal e inmunológico: menor control de la temperatura, mayor vulnerabilidad ante determinadas enfermedades: gripe, infecciones…
  • Alteraciones en el patrón del sueño: se necesita más tiempo para conciliar el sueño y se interrumpe el sueño varias veces a lo largo de la noche.
  • Disminución en la agudeza visual, capacidad auditiva y sensibilidad a los sabores y olores, lo que puede llevar a malos hábitos alimenticios.
  • La personalidad se mantiene estable a lo largo del ciclo vital. Idea que rompe con el mito tradicional de “los viejos son cascarrabias y gruñones”.
  • Enlentecimiento en procesar la información. Sin embargo se mantienen intactas las capacidades de juicio, pensamiento abstracto, capacidad de planificación y vocabulario.
En la mayoría de los casos, la existencia de un declive más acentuado es debido a los malos hábitos de vida, mala nutrición, baja actividad física, mental y social. El promover estilos de vida saludables es uno de los objetivos principales a plantearse para envejecer con éxito y satisfacción. 

Actividad mental 

El rendimiento intelectual, así como nuestra agilidad mental, memoria, y atención no son inmunes al paso del tiempo, sin embargo no todo son perdidas, aunque podemos notar enlentecimiento o una menor eficacia, ganamos en calidad de pensamiento, sabiduría, y razonamientos más profundos. Estamos en la llamada “edad de la sabiduría”

            Nuestra memoria puede verse afectada a la hora de recordar o memorizar determinados sucesos: olvido del nombre, no recordar lo que se iba a hacer, olvidar el lugar donde se guardó un determinado objeto, perder el hilo en conversaciones… seremos capaces de recordar nuestro pasado en perfectas condiciones, teniendo mayores dificultades a la hora de traer a nuestra memoria hechos recientes. Deberemos hacer trabajar a nuestra memoria, ya sabe que “aquello que no se usa tiende a estropearse”. 

Herramientas:

  • Recuerde y evoque acontecimientos ocurridos a lo largo del día.
  • Relaciónese con otras personas y plantee debates y conversaciones de interés.
  • Manténgase independiente, tomando sus propias decisiones y razonando sobre pequeños problemas que puedan surgir día a día.
  • Mantenga el recuerdo de su pasado: fotos, objetos, antiguos conocidos y amigos, lugares imborrables, compare y comente con otras personas costumbres, tradiciones que han ido cambiando, manteniéndose abierto a los nuevos cambios evitando criticar y cerrarse al pasado; pero también manténgase actualizado en el presente: el uso de calendarios, relojes o agendas le ayudara a estar al día, felicitar a los seres queridos en fechas señaladas, recordar acontecimientos pasados importantes o tareas a realizar.
  • Mantener y fijar la atención también nos facilitara el recordar mejor; analice con detalle todo aquello que quiera recordar, intente observar cualquier pequeño cambio que se produzca en su entorno o en su barrio.
  • Manténgase activo y distraído con hobbies o nuevos aprendizajes, anímese a intentar todo aquello que no pudo hacer y que le hubiese gustado.
  • Finalmente, y más importante, mantenga sus propias señales de identidad y de personalidad, cuide por si mismo sus pertenencias, manténgase coqueto y cuidado, elija su propia ropa, su perfume favorito recuerde que lo principal es estar satisfecho y a gusto con uno mismo.
Cambios sociales 

            Aunque muchos de estos cambios pueden ser difíciles de asumir, otros pueden convertirse en el inicio del disfrute, satisfacción de las actividades y sueños que no pudimos hacer en otros tiempos, y que nos merecemos disfrutar con optimismo y satisfacción. Para evitar que la jubilación tenga un efecto negativo sobre nuestro estado emocional y podamos disfrutar de ella con total satisfacción, algunas recomendaciones que pueden ser útiles son las siguientes: 

  • Considerar la jubilación como el primer día del resto de su vida. Desde el momento en el que se produce la jubilación aun quedan 25-30 años para seguir disfrutando de la vida; está en sus manos decidir vivirla con satisfacción o aburrimiento.
  • Realice actividades con amigos y familiares, ya que  constituyen un apoyo social imprescindible.
  • Manténgase activo, tanto física como mentalmente. Emplee su tiempo libre en todas las actividades con las que disfrute y organice aquellas a las que le gustaría dedicarse, incluso al trabajo remunerado o voluntario.

 
La psicóloga Becca Levy, de la universidad de Yale, descubrió que quienes contemplan la vejez como una experiencia positiva viven un promedio de siete años más. Esto significa que una actitud positiva  es más eficaz que no fumar o que mantener un peso saludable. Levy dice que el paternalismo y el empleo de un lenguaje infantilizador pueden repercutir en su competencia y en la duración de la vida. Dicen que ser optimista y afrontar los problemas es más importante para envejecer bien que la salud física. Pero siga practicando ejercicio. Nótese, además, que hay ciertos indicios que sugieren que el aburrimiento produce problemas cardiacos y una muerte prematura.
Decía José Luis Sampedro que el miedo causa estragos. El miedo a la vejez es peor que la vejez misma. El miedo a perder la autonomía-el valor más preciado-, a no poder disfrutar… seguramente si afrontamos las posibles fuentes de inseguridad y temor y hacemos los duelos debidamente, nos sentiremos mejor.
Mientras seamos capaces de entusiasmarnos, de tener ideales y proyectos por los que luchar, mientras tengamos sentimientos de rebeldía ante las injusticias, mientras cultivemos la amistad y sembremos buenos sentimientos y buen humor nos encontraremos a gusto con nuestra edad.
Dice Canetti en -Elogios de la vejez-  “Siento el mayor respeto por quienes se han ganado a pulso su propia vida.”
Carmen Alborch, en su libro -Los placeres de la edad- dice: Es obvio que perdemos juventud física, pero ganamos emocionalmente, y, además,  disponemos de más tiempo libre. La mayoría de las personas mayores se sienten felices, tienen menos estrés y muestran menos hostilidad. Tendemos a imaginar la vejez como una especie de epílogo de la vida, pero en realidad quienes están en esta etapa se  sienten  como si estuvieran leyendo un emocionante relato en una revista, van justo por la mitad, dice Frank Schirrmacher, y les queda mucho por delante. Por eso es importante envejecer con inteligencia, desdramatizar en la medida de lo posible y tener modelos, referentes, espejos en los que mirarnos.
Según diversos estudios científicos, tras el bache de los cuarenta, la felicidad remonta y alcanza su apogeo al cumplir los sesenta. Es el momento de encontrarnos ante lo que queremos ser –la mejor versión de uno o una misma-, de estar en sintonía con los deseos y con la forma de vivir que cada cual había imaginado. Serenidad y equilibrio, y nunca olvidar la memoria para reconciliarnos con nuestra propia historia, saber donde se esta y donde se ha estado. Vamos aprendiendo de nuestros aciertos, nuestros fracasos y nuestras crisis. Como bien señala la psiquiatra Carmen  Sáez, todos los cambios vitales son costosos y lentos porque se elaboran con el tanteo entre el acierto y el error. Decía Gertrude Stein: “La mente humana nada tiene que ver con la edad”.
Eleanor Roosevelt nos explica  a los setenta y cinco años el secreto de su vida activa: “Cuando uno deja de prestar un servicio es cuando empieza a  morir. Y, por tanto, pienso que para envejecer con gracia y alegría es del todo necesario hacer algo en lo que una se sienta útil. A ninguna edad podría yo estar satisfecha ocupando un rincón y conformándome con mirar el fuego de la chimenea. La vida esta ahí para ser vivida. Hay que mantener la curiosidad. Lo trágico seria experimentar el rechazo de la vida. Eso nunca: bajo ningún concepto debe dársele la espalda a la vida”. 
Para finalizar este artículo quiero que reflexionemos sobre  una charla que se debatía entre varias personas y una de ellas dijo:
“Yo no querría volver a mi juventud, ni siquiera llevando escondida en mi cerebro la sabiduría que poca o mucha haya acumulado con los años. No quiero volver atrás porque no queda allí nada que quiera recoger. Quiero vivir, si puedo, con plenitud, la vida que me corresponde a cada paso del tiempo. Para mí la única realidad, viva en su sentido más literal, es la que vivo ahora y esa además es la que quiero vivir."
 
BIBLIOGRAFIA:
 GONZALEZ RODRIGUEZ. Begoña y  RUIZ CARABIAS. Miguel Ángel: Como mantener una buena salud mental, guía de ayuda para personas mayores. (2014). ED. Síntesis
MORA. Francisco: El sueño de la inmortalidad. (2014). ED. Alianza Editorial.
WOLPERT. Lewis: Por ti no pasan los años, “La sorprendente naturaleza del envejecimiento”. (2012). ED. TusQuets.
ALBORCH. Carmen: Los placeres de la edad. (2014). ED. Espasa libros.

2 comentarios:

  1. Ha sido gratisimollegarme hasta acá
    Lo he leido despacio con respectivas pausas para pensar en el presente .
    Veo que voy bastante bien je je, aunque un poco disminuida fisicamente.
    Pero por lo demas estupendamente bien, gozando el dia a dia, dando gracias al levantarme y al acostarme.

    Saludos

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  2. Un artículo interesantísimo que me ha hecho pensar sobre los conceptos de atención centrada en la persona que últimamente se consideran el nuevo paradigma de atención de personas mayores. En el portal de internet que dirijo, Inforesidencias.com, que principalmente es un buscador de residencias geriátricas, organizamos viajes a países europeos para ver cómo funciona allá la atención a ancianos. En lugares como Holanda hemos visto modelos como el de Akropolis en el que hablan de la filosofía del sí en residencias. Por si os interesa, aquí tenéis algo de lo que hemos visto en Alemania, Austria o Suecia.

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