lunes, 14 de noviembre de 2016

KAIZEN, en la mejora de la Calidad de Vida DEL MAYOR



"Añoro cumplir una tarea grande y noble, pero mi principal obligación es cumplir pequeñas tareas como si fueran grandes y nobles." HELEN KELLER

¿Cómo aplicar el kaizen a tu vida cotidiana?

Existen diferentes formas de aplicar esta filosofía, pero puedes comenzar planteándote algunas preguntas básicas:
  • ¿Qué resultados deseas alcanzar?
  • ¿Qué hábitos necesitas poner en práctica para alcanzar esos resultados?
  • ¿Cuál es el pequeño paso más grande que puedes dar para empezar a formar esos hábitos?
Esta estrategia alternativa para el cambio se llama Kaizen. El kaizen se resume en este familiar pero poderoso refrán:
"Un viaje de mil millas comienza con un primer paso."
La belleza y el desafío del kaizen es que requiere fe. No necesariamente fe religiosa, o un rígido e irreflexivo compromiso, peros sí la creencia en el poder de tu cuerpo y tu cerebro para llevarte a donde necesitas ir. Dando pasos pequeños, orientas tu brújula mental hacia una nueva dirección, permitiendo que tu mente haga el resto.
Trata de ver el kaizen como un proceso que nunca se acaba. No lo olvides en un cajón una vez que hayas alcanzado tu objetivo. El kaizen nos invita a ver la vida como una oportunidad de mejora continua, para buscar siempre estándares más elevados y ampliar las posibilidades.
Nos dice John Wooden, entrenador de baloncesto universitario:
"Cuando mejoras un poco cada día, al final ocurren grandes cosas. Cuando mejoras tu forma física un poco cada día, al final se produce una gran mejora en tu forma física. No mañana, ni al día siguiente, pero al final has hecho un notable progreso. No hay que buscar mejoras rápidas y espectaculares, sino mejoras pequeñas, día a día. Esa es la única forma en que ocurren, y cuando lo hacen, permanecen."
Considera que el kaizen significa ir a tu propio ritmo, esforzarte cada día un poco más, llegar cada día un poco más lejos, pero sin presionarte demasiado.
Únicamente recuerda: aunque los pasos puedan ser pequeños, aquello que queremos lograr no lo es. Comprometer tu vida en respetar y mantener tu salud física; con la pasión, el riesgo y la excelencia de una carrera profesional exigente; con la búsqueda de una relación satisfactoria con otro ser humano; o la continua revisión cada vez mayor de tus estándares personales, es empeñarse en objetivos poderosos, a menudo elusivos y, en ocasiones, temibles.
Pero, por ahora, todo lo que necesitas hacer es dar un pequeño paso.

Un ejemplo:
Vamos a hacer pequeñas acciones para acercarme a mis objetivos. ¿Y por qué pequeñas acciones? Porque es mas fácil para conseguirlo y así se evita el desánimo. Supongamos que eres desordenado y quieres cambiar. Tienes dos opciones, la primera quieres hacerlo rápido, lo tendrás complicado, seguro que abandonas perdiendo la confianza en ti mismo.
Si utilizas el método kaizen, irás paso a paso.
"Comenzarás con tu bolígrafo, al que nunca pones la capucha después de utilizarlo. Mañana te esforzarás por poner los lápices en su sitio. El día después, clasificarás algunas cuartillas. Luego ordenarás algunas fotocopias, luego algunas más, etc., en un trimestre tendrás tu sitio de trabajo en orden, y seguro que sin mucho esfuerzo."
¿Que quieres ser más productivo en tu trabajo? Entonces intenta ganar "algunos segundos" en tu horario. Sí, solamente algunos segundos, ¡No más! Mañana, intentarás ganar aun una docena de segundos y así poco a poco...paso a paso
A continuación, empieza poco a poco. Al igual con pequeñas cosas:
¿Quieres empezar el hábito de hacer ejercicio? Sólo haz una sola flexión de brazos tan pronto como salgas de la cama por la mañana. A la mañana siguiente, añadir otra. Y así sucesivamente. En dos meses, vas a hacer 60 flexiones en la mañana. En un año obtendrás ejercicios más intensos. ¿Queremos establecer una rutina en la mañana y por la noche? Comienza por la noche y concentrate en los 10 minutos inmediatamente antes de irte a la cama. Planea lo que vas a hacer durante esos 10 minutos -puede ser tan simple como cepillarse los dientes durante 2 minutos, uso de hilo dental en 1, y la lectura de 7 – y convertirlo en un hábito. Cada día, añadir 5 minutos más hasta que toda la noche se convierta en una rutina satisfactoria. A continuación, a trabajar en la mañana. ¿Quieres escribir un diario? En lugar de hacer una rutina de escribir una página cada día, justo empieza la escritura de un minuto. Eso es. Sólo se puede obtener una frase o dos, pero eso está bien. Al día siguiente, añadir un minuto. En un mes, estarás escribiendo en tu diario durante 30 minutos si eso es algo que quieres hacer. ¿Quieres empezar a leer más libros? Comienza con un verso. Añade otro verso cada día, hasta que estés leyendo un capítulo por día. ¿Quieres empezar a meditar? Comienza con un minuto de ejercicios de respiración. Eso es. ¿Quieres bajar de peso? Corta una bebida azucarada al día. O corta tu merienda habitual a media tarde. Se entiende la idea. Piensa en el paso más pequeño que puedas dar y que te moverán en forma ascendente hacia tu objetivo. A continuación, intenta que sea aún más pequeño.
Al abordar grandes metas, por lo general es aconsejable trabajar solamente en una meta a la vez, pero con el enfoque Kaizen, trabajando en varias cosas a la vez será enteramente factible.
Trata de hacer sólo un 1 por ciento algo  mejor que el día anterior. Empieza poco a poco y haz tus incrementos graduales. Evita la tentación a impacientarse y empieza a correr hacia adelante y da saltos más grandes. Tómalo con calma, lento, constante y consistente. Simplemente trata de hacer algo un poco mejor de lo que hiciste el día anterior.
Una vez que hayas alcanzado tu meta, inicia un plan de mantenimiento, y a mantenerlo durante el resto de tu vida. ¿Has perdido bastante peso? Sigue con el plan de dieta / ejercicio manejable en el que estás, por tiempo indefinido. ¿Has llegado al punto en que estás leyendo 30 minutos al día? Sigue así, y disfruta viendo cómo una biblioteca de libros leídos se acumula año tras año.
El mejoramiento de ti mismo no es un destino. Es un proceso. Es como el afeitado; a pesar de que lo hiciste esta mañana, todavía vas a tener que despertar y hacerlo de nuevo mañana. El proceso nunca termina.
Asigna a cada una de esas pequeñas cosas una pequeña acción que suponga una mejora. Que sea muy, muy fácil, tanto que no dudes que puedas fracasar. ¿Puedes correr 1 solo minuto? Corre 1 minuto. Está bien, ya se mejorará.
Hazlo. En cuanto puedas, a la primera oportunidad, en el primer momento libre, hazlo. Son cosas muy sencillas.

¿Cómo saber cuándo necesitas recurrir al kaizen?

Todos los cambios, incluso los positivos, dan miedo. Los intentos de lograr objetivos utilizando medios radicales o revolucionarios, a menudo fracasan porque aumentan el miedo. Pero los pequeños pasos del kaizen desarman la respuesta cerebral al miedo, estimulando el pensamiento racional y el juego creativo.
El kaizen es una excelente herramienta, sobre todo cuando sabemos exactamente hacia dónde deseamos encaminar nuestros pasos pero, aún así, la meta nos parece demasiado distante. Esta filosofía se puede aplicar cuando:
  • No te atreves a dar el primer paso porque te sientes desbordado/a por la inmensidad o complejidad de la tarea que te has propuesto.
  • Te has estancado en el camino porque no logras vislumbrar el próximo paso o este te atemoriza, de forma que comienzas a procrastinar.
  • Estás pensando en abandonar porque te parece que el trayecto que tienes por delante es demasiado largo o difícil.
Recuerda que tu mente siempre te empujará a la zona de confort, que es donde se siente más cómoda y segura. En esas circunstancias, el kaizen es extremadamente útil, ya que te permitirá continuar avanzando sin agobiarte. Te animo a que compruebes los beneficios que esta herramienta te puede ofrecer: elije ahora mismo un área  de mejora y planifica tu hoja de ruta con los pequeños y graduales cambios que puedes ir incorporando hasta alcanzar tu objetivo. Y no te olvides de disfrutar del proceso, mejorar y crecer siempre es un placer.
Técnicas del kaizen (del libro de Robert Maurer, "Un pequeño paso, puede cambiar tu vida"
Practicar las preguntas pequeñas
Tengo las esperanza de que desarrolles el hábito del kaizen de hacerte preguntas pequeñas (¡y positivas!). Cuando comiences a hacerlo, recuerda que estás programando a tu cerebro para la creatividad, de modo que escoge una pregunta y repítela durante el transcurso de varios días o semanas.
Algunas ideas de preguntas:
  • Si estás tratando de alcanzar un objetivo específico, pregúntate todos los días esto: ¿Cuál es el pequeño paso que puedo dar para lograr mi objetivo? El tono que sea amable contigo, el mismo que usarías con un amigo querido.
  • Si te sientes descontento pero no estás seguro de por qué, prueba a preguntarte esto: ¿si tuviera garantizado que no fracasaré, qué es lo que haría de manera diferente? La característica imaginativa de la pregunta asegura que el cerebro la responda con franqueza, y puede producir algunas respuestas sorprendentes, que aporten claridad a tus metas.
  • Esta pregunta es para todos los que tengan un conflicto grave con otra persona, ya sea jefe, un pariente o un vecino, y está tratando de superar ese problema. Pregúntate cada día: ¿Qué cosa positiva tiene esta persona? Posiblemente pronto te encuentres viendo las capacidades de esa persona con la misma claridad que veas sus debilidades.
  • Si tiendes a sentirte pesimista o negativo, prueba a hacerte esta pregunta: ¿qué pequeña cosa es especial en mí?(o en mi pareja, o en mi organización). Si sigues haciéndote esta pregunta durante un tiempo, programarás tu cerebro para buscar qué es lo bueno y lo correcto y actuar.
Realiza acciones pequeñas
Las acciones pequeñas son el corazón del kaizen. Al dar pasos tan pequeños que pueden parecer triviales y hasta irrisorios, navegarás tranquilamente sorteando los obstáculos que antes te habían vencido. Lentamente- pero ¡sin dolor!- cultivarás los deseos de éxito continuo y establecerás una nueva ruta permanente para el cambio.
Estas acciones conforman la mayoría de los programas de cambio del kaizen, por una razón obvia: no importa cuánto prepares o practiques preguntas pequeñas y pensamientos pequeños; eventualmente deberás pasar al terreno de la acción.
Dado que esto es kaizen, tus primeras acciones serán muy pequeñas, tan pequeñas que puedes llegar a encontrarlas raras y hasta ridículas. Eso está bien. Es conveniente tener sentido del humor cuando estás tratando de cambiar tu vida.


Objetivo
Acción kaizen
Dejar de excederte
Quita algo del carrito de la compra antes de dirigirte a la caja
Iniciar un programa de ejercicios
Ponte de pie-, sí, simplemente ponte- en la cinta de correr durante unos minutos por la mañana.
Controlar el estrés
Una vez al día, localiza qué parte de tu cuerpo está tensa, (¿tu cuello?, ¿la parte inferior de tu espalda? ¿Los hombros?...etc. Después respira hondo.
Dormir más
Vete a la cama un minuto antes por la noche, o quédate en la cama un minuto más por la mañana.
Aprender una lengua extranjera
Comprométete a memorizar una nueva palabra cada día. Si eso es demasiado duro, practica la repetición de la misma palabra una o dos veces al día durante una semana, añadiendo cada semana una nueva palabra.
Mantener limpia la casa
Elige una zona de la casa, programa cinco minutos en un cronometro y ordénala. Detente cuando el tiempo acabe.

Las acciones pequeñas llevan muy poco tiempo y son agradables incluso para aquellos de nosotros que no tienen acumulado un gran volumen de voluntad. Las acciones pequeñas engañan al cerebro que piensa: Ah, este cambio es tan pequeño que no es gran cosa. No hay motivo para ponerse nervioso. En esto no hay riesgo de fallar o de ser infeliz. Al sortear la respuesta al miedo, las acciones pequeñas le permiten al cerebro crear nuevos y permanentes hábitos, a un ritmo que puede ser sorprendentemente rápido.
Cómo llegar a una acción pequeña, ¿cuál va a ser tu primer paso?
Suponemos que va a ser la salud. Nos hacemos la pregunta:
¿Qué paso pequeño, insignificante, puedes dar que pueda mejorar la calidad de tu salud?
La mayoría de la gente comenzará diciendo algo en la línea de "perder peso", o "hacer ejercicio con más frecuencia.
Ante esa respuesta, sería, importante tener alguien que razonara conmigo, y seguro que me volvería a preguntar:
¿Qué paso pequeño, insignificante, puedes dar que pueda mejorar la calidad de tu salud?
Una nueva respuesta podría ser "comer menos"
Todavía se puede ver unos objetivos imprecisos, que seguro que podrían ser difíciles de alcanzar.
Y mi compañero me volvería a preguntar:
¿Qué paso pequeño, insignificante, puedes dar que pueda mejorar la calidad de tu salud?
Respondería: "evitar el chocolate."
Este paso es más concreto, pero sigue siendo demasiado grande.
Y lo volvería a intentar:
¿Qué paso pequeño, insignificante, puedes dar que pueda mejorar la calidad de tu salud?
"Comer menos chocolate." creo que me estoy acercando, y volvería a preguntar:
¿Qué paso pequeño, insignificante, puedes dar que pueda mejorar la calidad de tu salud?
¿Qué tal esto?: "Cómete el chocolate, pero quita el primer bocado".
Con esto tus ojos están viendo toda la barrita de chocolate, mientras tu cerebro está aprendiendo a quitar una parte, antes de que te la comas.
Conceder premios pequeños
"Los premios pequeños son el estimulo perfecto. No sólo no son caros y convenientes, sino que también estimulan la motivación interna requerida para el cambio duradero."
Desde la técnica kaizen:
  1. El premio debe ser adecuado al objetivo. No es lo mismo el chocolate como premio para una persona que lo pueda tomar, que para otra que se lo prohibiera el médico.
  2. El premio debe ser apropiado para la persona. Si estás tratando de animar a otra persona a alcanzar un objetivo, recuerda que lo que supone un premio para unos puede ser una molestia para otros.
  3. El premio debe ser gratuito o barato. La gente que dedica toda su vida a la familia, a menudo considera que diez minutos al día con un libro o un periódico es un regalo.
Si tiendes a ser el peor crítico de ti mismo, puedes intentar un honrado autoelogio como premio, para recompensarte. Otras buenas ideas incluyen tomar un baño, dar paseos cortos, escuchar tu pieza favorita de música, hacer una llamada telefónica a un amigo, que tu pareja te haga un masaje en los hombros o en los pies, o reservar unos minutos al día para beberte tu café matutino en la cama.

Y para finalizar el artículo comparto un trozo de un anuncio de United Technologies Corporation
La mayoría de nosotros nunca conseguiremos los grandes premios de la vida. El Pulitzer. El Nobel. El Oscar. Los Tonys. Los Emmys. Pero todos podemos ser elegidos para los pequeños placeres de la vida. Una palmada en la espalda. Un beso detrás de la oreja. Una lubina de dos kilos. Una luna llena. Un espacio libre en el aparcamiento. Un fuego crepitante. Una gran comida. Un crepúsculo glorioso. Una sopa caliente. Una cerveza fría. No te preocupes por ganar los grandes premios de la vida. Disfruta de tus pequeñas delicias. Hay muchísimas para todos nosotros".



BIBLIOGRAFIA:
MAURER Robert: Un pequeño paso puede cambiar tu vida, "METODO KAIZEN". (2015). ED. URANO


lunes, 10 de octubre de 2016

Llevo algunos años Jubilado y soy un mayor joven


¡Deja de lado tu pasividad y emprende el camino sin retorno de vivir tu vida, que es única y que no volverá a repetirse!
Cuando empezamos a asistir a funerales de amigos comenzamos a "tomar conciencia" de la muerte, y el futuro deja de parecernos un espacio infinito. Eso puede hacer que nos volvamos más decididos, dejemos de posponer las cosas y queramos empezar proyectos a los que llevamos años dando vueltas. La jubilación nos permite llevar adelante dichos proyectos con determinación.
Pensamos que quizá nos queden sólo dos décadas para progresar y empezar a terminar cualquier proyecto nuevo. Nos sentimos obligados a comenzar cuanto antes.
Una persona al jubilarse, a los 65 años, tiene por delante, dependiendo de si es hombre o mujer, veinte años mas aproximadamente. Individualmente, cómo perciba esa vida, qué planteamiento se hace (como una base para su continuo desarrollo personal o como el principio del fin), va a ser esencial no solo para su propio envejecimiento, sino para el envejecimiento e la población a la que pertenece.


A los 70
No actúes en función de tu edad "al jubilarte" sino como el joven que llevas dentro y que fuiste siempre.
J. A. West
Para quienes gozan de buena salud y resistencia para superar cualquier crisis, esta etapa de la vida puede ser la más agradable.
La noción de la vejez varía dependiendo del momento de la vida en el que nos encontramos.
La acumulación continua de experiencia y la posible sensación de "maduración" que podamos sentir cumplidos los 70 nivela la ansiedad y la frustración: los más felices suelen ser aquellos que valoran lo que hay de bueno en sus experiencias cotidianas, en vez de obsesionarse con los signos de la edad. Las relaciones adquieren en esta etapa una mayor importancia. Eso, junto con el hecho de tener un propósito en la vida (cuidar de alguien o trabajar como voluntario en un hospital, por ejemplo), pueden hacer que la década comprendida entre los 70 y los 80 sea la más feliz de la vida.
A los 80
Llegar a esta edad es motivo de celebración: puede quedarte una década o más de calidad de vida, y quienes tengan el sentido común de respetar la experiencia valorarán tu visión de la vida.
Las personas sanas de más de 80 suelen conservar la inteligencia y la memoria, aunque es bastante probable que se vaya produciendo un cierto declive cognitivo. Mientras tu mente siga funcionando, y tengas cierto grado de independencia, no sentirás la presión de buscar la felicidad fuera de ti: con un poco de suerte y la actitud apropiada la encontrarás en tu interior. Ya no te preocupara tanto tu aspecto y habrás aprendido a vivir el presente.




 Buscar el sentido, propósito y significado de la vida

La vida tiene más sentido cuando se tiene un propósito. El trabajo suelen ser uno de los propósitos clave, pues aporta orientación y motivación. ¿Qué otras cosas nos permiten llevar una vida plena y con sentido?:
Encontrar un camino y fijarse metas globales para lo que queremos conseguir tiene un impacto muy positivo en la esperanza de vida.
Haz una lista de las actividades o los objetivos que dan sentido a tu vida y te producen satisfacción. Puede ser desde pasar tiempo con la familia o los amigos hasta pintar, practicar un deporte o una manualidad, finalizar una tarea, ser miembro de una organización o leer un libro. Si tienes claro lo que te hace feliz, ahora te será más fácil entender cómo pueden cambiar las cosas cuando te jubiles o como mantenerlas.
Solemos encontrar sentido a nuestra vida a través de dos vías: las actividades como propósito y las experiencias valiosas. Las primeras están orientadas al futuro ya que nos proponemos una meta que queremos conseguir. Progresar en el trabajo puede ser nuestra meta clave durante muchos años. Las segundas son más experimentales: incluyen amistades, relaciones o familiares, y la apreciación de la estimulación sensorial, como por ejemplo disfrutar de la naturaleza o las actividades al aire libre.
Es importante que sepas hasta qué punto asocias tu propósito al trabajo; quienes son capaces de encontrar sentido a otras cosas tienen más posibilidades de experimentar la transición hacia la jubilación como un cambio positivo que les permitirá dedicar más tiempo a las cosas que les gustan. Quienes consagran su vida al trabajo probablemente necesitarán más tiempo para adaptarse. Sea cual sea su caso, es aconsejable empezar a priorizar las actividades no relacionadas con el trabajo antes de llegar a la jubilación: si dejas que ocupen más espacio en tu vida la transición será más fácil. Ello te permitirá hacer con tiempo los ajustes prácticos y psicológicos para ser feliz al jubilarte.
Marcarse objetivos
Al fijarse un objetivo debes centrarte en el proceso y no en el resultado, y debes revisar tus objetivos cada cierto tiempo.
La jubilación es una etapa maravillosa para fijarse nuevos objetivos, pero muchas personas lo hacen de forma que se ajustan a la imagen del jubilado feliz, y no porque realmente les apetezca esto. Partir de cero no suele funcionar, así que lo mejor es que comiences por aquello que te interese y veas adónde te lleva, y que dejes que tus objetivos evolucionen, por lo menos en la etapa inicial. Ten paciencia, dispones de mucho tiempo para descubrir cuáles son los objetivos que te satisfacen.
Reflexión:
¿Qué es lo que quiero hacer realmente, de verdad?
Según Abraham Maslow, “concentrarse en una tarea hace que nos organicemos para ser eficientes tanto para nosotros mismos como con el entorno.” Esto es especialmente cierto cuando la tarea a la que nos dedicamos es autoconcordante y está alineada con nuestros intereses y necesidades más profundos. En su última entrevista, Bill Moyers le pregunto a Joseph Campbell, el estudioso de la mitología del siglo veintiuno, si alguna vez había tenido la sensación de “que le ayudaban unas manos ocultas”: Constantemente, es milagroso. Incluso tengo una superstición que ha surgido como consecuencia de las manos invisibles que siempre acuden en mi ayuda, que si sigues tus instintos, inicias una especie de camino que siempre ha estado ahí, esperándote, y que la vida que tendrías que vivir es la que estás viviendo. Cuando puedes ver esto, empiezas a conocer a gente que piensa como tú, y te abre las puertas. Yo digo: sigue tu instinto y no tengas miedo, y las puertas se abrirán allí donde no sabías que ibas a ir.
Como ilustra la investigación sobre los objetivos autoconcordantes, la teoría de Campbell es mucho más que una superstición. Cuando seguimos nuestro instinto, no solo disfrutamos del trayecto, sino que además tenemos más éxito. Si no tenemos una sensación clara y personalmente atractiva de dirección, es muy probable que naveguemos sin rumbo fijo y que perdamos nuestra auténtica personalidad. Cuando sabemos a dónde vamos y sabemos que queremos ir allí de verdad, realmente nos resulta mucho más fácil no salirnos de la ruta, mantenernos fieles a nosotros mismos.
La vida es demasiado corta para hacer solo lo que tenemos que hacer; casi nunca es lo suficientemente larga para hacer lo que queremos hacer.
Si tienes un objetivo:
  • Nuestra atención se centra en algo externo y por tanto tenemos menos espacio para "pensamientos" negativos.
  • Nos hace sentir menos egoísta y ver los problemas con una perspectiva más amplia.
  • Podemos entrar en un estado en el que "fluimos": la tarea nos absorbe por completo y el tiempo nos pasa volando. Cuanto más fluimos, mejor nos sentimos.
  • Favorece la confianza en nosotros mismos, que fomenta la autoestima y nos da esperanza.
Tener un sueño
Tener un sueño, podríamos entenderlo como tener una visión, ya que implica un deseo y un plan, es decir una intención que puede hacerse realidad si te lo propones y te esfuerzas en ello.
Esta visión es la forma en la que nos gustaría imaginarnos cómo llegaríamos a la jubilación.
Pero la realidad puede ser distinta ya que nuestros pronósticos sobre el futuro casi nunca son acertados. Pero tener la imagen de lo que sería nuestra jubilación ideal sería muy motivador.
El secreto para vivir como algo positivo la jubilación está en aprovechar al máximo y con entusiasmo todas las oportunidades, en lugar de dedicarse a dejar pasar el tiempo sin tener algo definido.
Así podemos ver hacia donde ponemos nuestra balanza:
Una visión positiva:
  • Etapa nueva y excitante.
  • Liberación de la política de empresa, y más tiempo para los amigos.
  • Búsqueda de nuevos propósitos.
  • Liberación de tu tiempo.
  • Oportunidades para abordar asuntos domésticos.
  • Reducción de gastos.
Una visón negativa:
  • Etapa difícil de adaptación.
  • ¿Echaré de menos a mis colegas de trabajo?
  • Pérdida de un empleo con sentido.
  • Pérdida de rutinas.
  • El trabajo como un modo de escapar de las tareas domesticas.
  • Ingresos reducidos.



Oteando el horizonte
La satisfacción natural por el simple hecho de seguir vivo puede no ser suficiente. Pero si la combinas con un poco de interacción y de relaciones sociales y de intimidad, es muy posible que te sientas agradecido de que la esperanza de vida haya aumentado en las últimas décadas. La falta de energía no es algo tan importante cuando uno no tiene nada que demostrar y ya no se enfrenta a la presión de cumplir plazos exigentes.
El mayor puede acceder a un nuevo periodo existencial que, con la presencia y la ternura activa del entorno y de los seres queridos, valdrá como un despertar y surgir de un nuevo ímpetu y de un nuevo deseo de existir.
He escuchado a Robert Misrahi defender con fuerza esta idea de que deberíamos instruir a los viejos a envejecer. “¡re-educarlos!” enseñarles que la vejez no es un naufragio sino la ocasión de un verdadero renacer. Misrahi imagina esta “re-educación” en tres niveles: el de la creatividad, el de la alegría y el de la serenidad frente a la muerte.
Todo eso se puede enseñar. Y en lugar de invertir tanta energía en distracciones, con música ruidosa y apariencias festivas que no ambicionan más que a “llenar el aburrimiento de un tiempo vacío y pasivo”, mejor sería, dice, invitar a los “sujetos mayores” a viajar con el pensamiento, pensar su vida, escuchar música, leer, escribir, contemplar, descubrir obras de arte, caminar, meditar. Resumiendo: ¡invitarles a vivir! Algunos psicólogos lo hacen en las residencias. Buscan la vida ahí donde se han refugiado, ahí donde todavía existe.
con las personas muy ancianas no tenemos otra elección que la de jugar a ser pescadores de vida con nuestras cañas de pequeños placeres. Lo esencial de nuestro trabajo consiste tal vez en sorprender a las personas con aquello que ya no osan esperar”
¿Podemos aprender a liberar a los sesenta, a los setenta o a los ochenta, una creatividad escondida cuando no se ha hecho jamás en la vida? ¡Si! Jamás es demasiado tarde para ir al encuentro de uno mismo, para liberar los sentimientos o las emociones que siempre hemos contenido. No es jamás demasiado tarde para desarrollar nuestra creatividad, recuperar nuestra alma de niño, confiar en nuestra intuición. Maud Mannoni, recordando la vejez de su esposo, escribió: “la vejez es un estado de ánimo. Hay viejos de veinte años y jóvenes de noventa. Es una cuestión de generosidad de corazón, pero también una forma de conservar en uno mismo suficiente complicidad con el niño que fuimos.
Existen muy buenos animadores que ayudan a los ancianos a encontrar su alma de niño.
Así, Yves Penay, hombre de teatro y director, organiza desde hace muchos años talleres-teatro destinados a ancianos. Una docena de personas entre sesenta y ochenta y cinco años se encuentran todas las semanas, en cada uno de sus talleres. Se trata sobre todo de mujeres. Al principio, la finalidad es esencialmente ejercitar la memoria. Y luego, pronto, cada uno comprende que lo que está en juego es mucho más importante. Yves les propone, a través de escenas de su repertorio teatral, explorar lo más auténticamente posible, las múltiples facetas de su personalidad. Trabajo apasionante. Ve llegar a personas bastante inhibidas que descubren, en el transcurso de las sesiones, recursos que desconocían. Una, antigua secretaria de dirección, siente un placer increíble interpretando el papel de una reina; otra, prudente madre de familia, descubre la intensidad de la pasión. Yves asiste así a una verdadera plenitud, a una ampliación del abanico de emociones. ¡Nada como eso para mantenerse vivo!
Dice sobre ellos: “están en una forma psíquica increíble y, como ya no tienen responsabilidades profesionales o familiares y disponen de su tiempo ¡se diría que tiene la vida por delante!”, me explica. ¿Son constantes?, le pregunté. “sí, como les propongo una representación cada seis meses, a la que invitan a sus amigos, no faltan al taller, incluso estando enfermos, recuerdo a uno que vino con sus muletas después de una aparatosa caída.”
La edad no tiene ninguna importancia si actuamos con corazón y pasión.
Se trata, por tanto, sugiere Robert Misrahi, de enseñar una nueva sabiduría. No una resignación estoica, sino una nueva mirada sobre la vida que se acaba. “la vida del ser humano no está condenada al sufrimiento”, afirma, sino predispuesta a la alegría, a la felicidad, a la serenidad. El presente debe ser vivido por él mismo. Un presente de plenitud. Para disfrutar el presente, el sujeto mayor tendrá que recobrar su capacidad de dicha y de admiración”


 

Quiero finalizar este artículo, con una carta que Jean Guitton. Filósofo y escritor francés, escribió al final de su vida; que por cierto fue de 98 años; a quien había sido su médico de cabecera, el célebre doctor René Biot. Extraído del libro de Enrique Rojas, "No te rindas"

Querido doctor Biot:

Cuando era un niño, me gustaba, como a todos los niños, estar enfermo. Fue entonces cuando, por primera vez, oí pronunciar aquella palabra que tantas veces encontraría en mi vida como signo de gran dignidad: la palabra doctor.
Tanto para mí como para los otros niños, el doctor era el ser mágico por excelencia: el ser que adivina, alivia y conforta; y, para alguien de mi edad, aquél que se hallaba cerca del abuelo o de la abuela en el momento del último respiro....
Lo que me acerco a usted; al punto de haberse convertido en mi amigo; es el hecho de que, además de médico, era usted un verdadero filósofo. Abrigaba la idea contraria a la del famoso doctor Knock, de Jules Romains, a quien había ido a aplaudir al teatro, según la cual todo hombre sano es un enfermo que no sabe que lo es. Usted me ha enseñado, por el contrario, que todo hombre que se lamenta de su sufrimiento es un hombre sano que ignora serlo. Esta era, por otra parte, la teoría de Hipócrates y de los grandes médicos chinos. Por lo tanto, su convicción era la de que el médico es aquél que impide que uno se enferme y al que ya no es necesario consultar, ni pagar, cuando se ha caído en cama. El médico debe enseñarnos la higiene, es decir, el arte de no enfermarse. Querido doctor Biot, usted enseña la sabiduría de la que es necesario dar prueba para no estar nunca enfermo. Ésta era su medicina y esta, también, su filosofía.
Otra de sus ideas era que el cansancio no proviene de aquello que se hace. Lo que se hace, si se realiza a fondo, con pasión y con toda el alma, no cansa nunca. Lo que cansa es el pensamiento de lo que se hace.
{...] Nunca he olvidado su consejo médico: "Cuando repose, repose a fondo; cuando se distraiga, distráigase a fondo, y cuando como o beba, hágalo a fondo igualmente...
Me citaba a menudo estas palabras de Goethe: "Sufro por lo que no sucederá y tengo miedo de perder lo que no he perdido".
Usted fue un precursor. Había entendido; medio siglo antes que los demás; que la era en la que entrábamos sería una era en la que los problemas de salud y de equilibrio entre el alma y el cuerpo serían los principales problemas. Antes que los otros intuyo que ninguna acción era buena si no encarnaba un pensamiento, que todo pensamiento implicaba una ética y que toda ética implicaba a su vez una filosofía superior o una religión.
Su capacidad principal era la de estar disponible a cualquier hora del día. Era devoto, gentil, jovial. Ponía en todo esa mezcla de ironía y amor llamada humorismo. Contra lo que podría creerse, el humorismo no está muy lejos del amor: el humorismo es el amor oculto bajo el velo de la ironía.
Al término de su visita, usted escribía sobre un papel finísimo la receta: "Ninguna cura porque no hay nada que curar". Un día, en la parte inferior de la hoja, escribió: "Oportuno el uso de bastón". Desde entonces el bastón no me ha abandonado nunca. Estaba usted en lo cierto: el bastón es como un gentil compañero, mudo y dulce, que me une al suelo.
Hoy, dado que el número de mis años se acerca al siglo, me pregunto a veces cuáles son los consejos que me daría para ayudarme a envejecer como se debe.
Entonces viene a mi mente dos consideraciones suyas: "Envejecer significa tener todas las edades". Y esta otra: "Envejecer significa ver a Dios más de cerca".
Doctor, usted tiene razón.


BIBLIOGRAFIA:
Marie de Hennezel: La suerte de envejecer.
ROJAS. Enrique: No te rindas. (2014). ED. Planeta.
GUITTON. Jean: Mi testamento filosófico. (1998). ED. Encuentro.






viernes, 9 de septiembre de 2016

Visualización Creativa o la manera de convertirse en aquello en lo que se piensa



"Jamás se nos da un deseo sin darnos también la capacidad para hacerlo realidad. Pero hay que trabajar por él, eso sí"
RICHARD BACH

Una herramienta para utilizar en la mejora de nuestra Calidad de Vida, es la visualización creativa

¿Qué es la visualización creativa?

La visualización-la práctica de la visualización- es un procedimiento simple. Supone encontrar, descubrir o crear una imagen mental, una forma mental. Esta forma imaginada-pero real- posee todas las características de cualquier hecho, cosa o situación que podríamos ver en la realidad consciente de la vida cotidiana. La diferencia estriba en que, de manera distinta a los objetos que percibimos estando despiertos, esta forma imaginada no tienen volumen ni masa. En definitiva, carece de sustancia. No obstante, posee energía. Podríamos considerar esas imágenes como hijos nuestros. Las procreamos para que actúen en representación nuestra como agentes curativos. Entonces, merced a la energía que atesoran, siguen estimulando el proceso de curación por sí mismas.
Cuando descubrimos o creamos esas imágenes, estamos involucrados en un procedimiento de significación. Las imágenes son tan reales como nuestras emociones y tan significativas como nuestros sueños nocturnos. Obviamente, lo que creamos es una realidad subjetiva, pero aun así no deja de ser una realidad, con poder suficiente como para afectar nuestro cuerpo y contribuir a un mejor conocimiento de cómo somos.

Preparar la mente

Existen varios aspectos para preparar la mente, para la visualización, pero el más importante para mí es la intención.
La visualización está vinculada directa y activamente a la intención, la acción mental que dirige nuestra atención y nuestros actos. Todos sabemos que es la intención. "tengo intención de tomarme unas vacaciones el mes próximo", decimos, y efectuamos planes en consecuencia. La intención nos guía en asuntos importantes y triviales.
¿Pero qué tiene que ver la intención para utilizar la Visualización desde un punto de vista de la curación? Cuando realizamos un ejercicio de visualización, empezamos siempre por definir y aclara nuestra intención, que es lo que esperamos conseguir con el ejercicio. Así, por ejemplo, si usted desea curar un hueso roto, antes de iniciar el ejercicio se dirá que se dispone a hacerlo para soldar el hueso. Se está dando una instrucción interna. Podría considerarlo como una especie de programa informático para su mente, para que esta se concentre solo en el proceso en el que usted está trabajando. Cuando se diga a si mismo que va a realizar una tarea concreta, y cuando este muy convencido de ello, su éxito en el empleo de la visualización aumentara.
Cuando damos una dirección a la voluntad, entonces tenemos una intención, la intención es, pues, la voluntad dirigida, y resulta fundamental para todo trabajo de autocuración generado a través de la visualización.

Una sonrisa para la curación

Una forma de practicar la auto-sanación es imaginar los órganos internos dentro de nosotros con una sonrisa amplia y alegre. Es una manera de estimular a nuestras células para que se encuentren mejor. Nosotros mismos al imaginar este nuevo estado en los órganos estamos logrando dar una dosis de positivismo a nuestro interior, logrando cómo consecuencia elevar nuestro nivel interior tanto físico como mental.
Por ejemplo si uno se encuentra con depresión podemos imaginarnos la zona de los pulmones y corazón con una gran sonrisa. Si uno tiene dolor de cabeza, nos imaginamos nuestro cerebro con una gran sonrisa que nos ayudara a quitar el fruncido del entrecejo y así actuaremos en cada órgano que necesitemos activar positivamente.

Que tengas una buena práctica y que te sonrías mucho.
Quiérete.



Algunos ejemplos de visualizaciones creativas:

Importante:

Recuerda que las imágenes han de ser precisas, bien determinadas y claras, tienen que parecer reales.
Los elementos emotivos son:
  • El deseo. Solo intentamos aquello que deseamos.
  • La fe. Fe personal, íntima de que aquello que queremos lo vamos a conseguir.
  • La confianza. En que todo se va a materializar según lo proyectamos.

Visualización como “tacto interior”

Para asegurar el éxito, es necesario que intervenga el hemisferio cerebral derecho, llamado a veces la mente inconsciente. Esta parte del cerebro accede directamente al sistema nervioso autónomo, que regula la respiración, el ritmo cardiaco, la química de la sangre, la digestión, la regeneración y reparación de tejido, las reacciones inmunológicas e inflamatorias, y otras funciones del organismo esenciales para nuestra salud y bienestar. El lenguaje del hemisferio derecho es la visualización, no la palabra hablada o escrita. Por consiguiente, el ejercicio se realiza sobre la base de la imaginación, y para que no intervenga el hemisferio izquierdo será conveniente que grabara el proceso o se leyera otra persona.

  1. Relajase usando cualquier tipo de procedimiento como la respiración, la meditación o la relajación muscular. Una técnica respiratoria para relajarse con facilidad es: a) hacer que la inhalación sea lo más larga posible, contando los segundos o calcularlos; b) haga que la exhalación sea lo más larga posible, usando el mismo método, c) intente que los dos tiempos de la respiración sean de la misma magnitud, contando o calculando los segundos; d) elimine la pausa entre los tiempos de la respiración; e) vea como respira con naturalidad.
  2. Visualice, (imagine, fantasee, perciba o piense: no es necesario tener realmente una “visión” interior) una escena bella de la naturaleza, con el sol brillando y acercándose cada vez mas hasta que usted puede cogerlo y dirigirlo como un foco a diferentes partes del cuerpo.
  3. Comenzando con la pierna izquierda dirija el sol como si fuera un foco a la punta de sus pies, siga hasta la cadera y vuelva hacia abajo. Hágalo varias veces, cada una imaginando y sintiendo el calor, la calma, el efecto curativo, los afectos energéticos del sol. Luego trabaje la pierna derecha, de los dedos de los pies hasta la cadera. Continué dirigiendo el sol por la columna vertebral hacia arriba, y extendiendo su acción por el torso, haga pasar esa energía por el brazo izquierdo desde el hombro hasta las puntas de los dedos, y luego repita el proceso por el brazo derecho. Ahora levante y baje el sol varias veces sobre cada zona, imaginando y sintiendo los efectos de la energía solar sobre nuestra piel.
  4. Si por algún motivo el sol no le resulta una imagen apropiada, use otra. Algunas sugerencias para otras imágenes serian: (manos suaves y acariciadoras pertenecientes a Dios o a alguien que lo ama; Una pomada suavizante y refrescante; una luz coloreada, por ejemplo rosa para el amor, azul para la tranquilidad, verde para el crecimiento. Cualquier que sea el color que usted desee imaginar con mayor poder curativo para su estado, es el que puede usar).
  5. Concéntrese en las sensaciones producidas en la piel por su visualización particular. Podría sentir frescor, tibieza, hormigueo, suavidad o, simplemente, relajación.
  6. Ahora vea como resalta la piel de la zona afectada y se siente limpia, clara bella y completamente curada. Este paso es importante.
  7. Sienta la energía positiva como una corriente eléctrica que pasa por su cuerpo, comenzando en los dedos de los pies y siguiendo hacia arriba, hasta la punta de la cabeza.
  8. Estírese, abra los ojos y abandónese al sentimiento de estar completamente fresco y curado.

Repita este ejercicio de visualización tres veces al DIA hasta que desaparezcan los síntomas, y entonces hágalo una vez al DIA durante algún tiempo para completar la curación. En lo sucesivo use el apartado de relajación todos los días, y la visualización solo una vez cada pocas semanas.

Visualización para elevar la autoestima:

Imagínese en cualquier situación cotidiana y a alguien que conozca- o un extraño- mirándole con cariño y admiración y hablándole de algo que le gusta mucho de usted. Luego imagine otras personas que llegan y que están de acuerdo en que es usted una persona maravillosa- y si le resulta embarazoso, aguántese-.
Imagine que sigue llegando cada vez más gente y que hay en las miradas que le dirigen un inmenso amor y respeto. Contémplese en un desfile o un escenario, recibiendo vítores y aplausos. Levántese, salude y deles las gracias por su apoyo y aprecio.

Algunas afirmaciones de autoestima:

  • Me acepto y amo a mí mismo exactamente tal como soy.
  • Soy un ser fuerte, cariñoso y creativo.
  • Me expreso con desenvoltura, de manera plena y sencilla.
  • Me siento totalmente satisfecho de mí mismo en presencia de los demás.
  • No tengo que tratar de agradar a nadie más. Me gusto yo, y eso es lo que cuenta.
 
AFIRMACIONES

Son capaces porque se creen capaces.
VIRGILIO

Cualquier cosa que puedas hacer o soñar, puedes comenzarla.
VON GOETHE

 
Una afirmación es una expresión rotunda y positiva de que algo ya es así. Es un modo de consolidar lo que estamos imaginando.
La práctica de hacer afirmaciones nos permite empezar a sustituir los elementos de nuestro coloquio interior más caducos, erosionados o negativos por conceptos e ideas más positivos.
Las afirmaciones pueden hacerse en silencio, en voz alta, por escrito o incluso cantadas o recitadas. Con solo diez minutos diarios de afirmaciones positivas, se pueden compensar años de viejos hábitos mentales. Cuando advierta que esta cayendo de nuevo en sus viejas pautas de pensamiento negativas, en ese mismo instante, pruebe a repetir mentalmente una afirmación.
Cualquier expresión de carácter positivo puede considerarse como una afirmación. Puede ser muy general o muy concreta.

Maneras de usar las afirmaciones:

Recuerde que es importante estar relajado al hacer las afirmaciones. Pero no se aficione demasiado a perseguir resultados. Tenga presente que usted ya es todo lo que necesita. Lo que venga por añadidura, será bien recibido.
Exprese sus afirmaciones en silencio, mientras medita o se relaja profundamente, preferentemente antes de disponerse a dormir o nada mas despertarse.


Afirmaciones orales:

  1. Expréselas en silencio o en voz alta siempre que piense en ellas a lo largo del día y especialmente mientras conduce, realiza las labores caseras u otros trabajos rutinarios.
  2. Dígaselas en voz alta cuando se mira al espejo. Esto es muy aconsejable cuando se trata de mejorar la autoestima y el amor propio. Mírese fijamente a los ojos y afirme su belleza, su valía y sus meritos para ser amado. Si se siente incomodo al hacerlo, aguante hasta que consiga derribar esas barreras que provocan su incomodidad y sea capaz de mirarse y amarse. Es posible que al hacerlo experimente una especial emoción que termina por disiparse.
  3. Grabe sus afirmaciones y póngalas mientras hace las faenas de casa, mientras conduce, etc. Utilice su propio nombre y trate de expresarse en primera, segunda y tercera persona. Por ejemplo: “yo, Carmen, estoy siempre profundamente relajada y centrada”, “Carmen está siempre relajada y centrada”.

Afirmaciones escritas:

  1. Elija una afirmación concreta y escríbala de diez a veinte veces seguidas, pensando realmente en cada una de las palabras que escribe. Puede modificar la afirmación mientras la transcribe si se le ocurre otro modo de expresarla mejor.
  2. Escriba afirmaciones y péguelas en distintos lugares de la casa o en el trabajo a modo de recordatorios. Puede pegarlas en el frigorífico, en el teléfono, en el espejo, sobre la mesa del despacho, en la cabecera de la cama o en la mesa del comedor.

Afirmaciones hechas en compañía:

  1. Si tiene un amigo que también quiera practicar con las afirmaciones, pueden hacerlas juntos muy eficazmente. Siéntense uno frente a otro, mírense a los ojos y váyanse turnando diciéndose afirmaciones el uno al otro y aceptándolas. DAVID: Linda, eres hermosa, cariñosa y creativa. LINDA: ¡sí, ya lo sé! Repita esto de diez a quince veces del mismo modo y luego cambien los papeles, de manera que sea Linda quien afirme a David y este acepte la afirmación. Luego, háganlo en primera persona. DAVID: yo, David, soy guapo, cariñoso y creativo. LINDA: Si, desde luego que lo eres. Repítanlo varias veces.
  2. De manera más desenfadada, también puede pedirle a sus amigos que le hagan con frecuencia afirmaciones de este tipo. Así, por ejemplo, si quiere afirmar que está aprendiendo más fácilmente, puede pedirle a un buen amigo que le diga a menudo: “David, estos días hablas y te expresas realmente bien”.

Afirmaciones cantando:

  1. Componga sus propias canciones, o simplemente estribillos, utilizando las afirmaciones que quiere que se manifiesten en el plano real.

Algunos ejemplos de afirmaciones:

Para tener una mejor autoestima:

  • Estoy convirtiéndome en una mejor persona.
  • Quiero y puedo hacer todo lo que me proponga.
  • Me amo y me aprecio a mí mismo.
  • Cada día, en todo lo que hago, soy, mejor y mejor
  • Soy el dueño de mi vida.

Para solucionar problemas:

  • Cuando me encuentro ante algo que me parece un problema abro mi corazón al silencio interior.
  • Cuando acepto la responsabilidad de mis experiencias diarias abro mi corazón y mi mente a la orientación de mi voz interior.
  • Mis problemas de salud son retos para amar; tengo todo lo que necesito para sanar.

Todas las limitaciones están en la mente:

  • Agradezco todo lo que soy, todo lo que hago, todo lo que tengo.
  • Valgo todo lo que creo que valgo, y nadie puede desalentarme ni alterarme más de lo que yo me desaliento o animo.
  • Estoy dispuesto/a a aceptar los beneficios y los inconvenientes de avanzar hacia mi objetivo.

Hacer lo que nos gusta y amar lo que hacemos:

  • Hago lo que me gusta y me gusta lo que hago.
  • Estoy preparado/a para aceptar el dolor y los placeres de hacer lo que me gusta.
  • Cuanto más amo lo que hago, mas cosas puedo hacer de lo que me gusta.

Todas las personas son nuestros espejos:

  • Lo que sea que veo en otros lo tengo yo.
  • Lo que sea que veo en otros me sirve para amarme.
  • Lo que sea que veo en otros me sirve para sanar.
  • Agradezco los muchos espejos de la vida.
 
LA IMAGINACION

"El que tiene imaginación, con qué facilidad saca de la nada un mundo"
G.A. BECQUER


 

Para reducir el estrés de forma significativa, contamos con la ayuda de un arma poderosa: la imaginación. La utilización del pensamiento para el tratamiento de los síntomas físicos fue popularizada hacia finales de este siglo por Emil Coué, un farmacéutico francés. Coué creía que el poder de la imaginación era incluso superior al de la voluntad. Aunque es difícil conseguir un estado de relajación, podemos fácilmente imaginar que tal estado se extiende y distribuye por todo el cuerpo, o que nos encontramos en un lugar apartado, seguro y bello.
Coué afirmaba, igualmente, que todos nuestros pensamientos acaban haciéndose realidad: “Uno es lo que piensa que es”. Así, por ejemplo, si pensamos en cosas tristes, acabamos sintiéndonos tristes; si se tienen pensamientos ansiosos, se acaba por estar ansioso. Para sobreponerse a estos sentimientos de tristeza y de ansiedad hay que concentrar la mente en imágenes positivas para alcanzar sus efectos curativos. Del mismo modo, cuando predecimos que nos vamos a sentir solos y desgraciados, es muy probable que tal predicción se cumpla ya que estos pensamientos negativos se reflejan en una conducta asocial que favorece el aislamiento. Una mujer que pronostique que va a tener dolor de estomago en el momento en que el jefe la llama a su despacho, sentirá con seguridad tal dolor, es decir, que es muy probable que sus pensamientos se somaticen: adquieran una manifestación orgánica.


Síntomas sobre los que actúa

Las técnicas en las que se utiliza la imaginación son efectivas en el tratamiento de diversas enfermedades físicas y otras relacionadas con el estrés, entre las que se encuentran los dolores de cabeza, los espasmos musculares, el dolor crónico de causa no determinada y la ansiedad generalizada o situacional. El grado de eficacia depende de la actitud de uno mismo y del nivel de convencimiento; el deseo de sentirse mejor no es suficiente, uno debe creer que lo lograra.

Interacción entre tensión y relajación

Cierra los ojos… fíjese en la tensión que hay en su cuerpo… pausa… elija un símbolo para representar la tensión o el dolor que experimenta en este momento… pausa… elija otro símbolo que represente el concepto de relajación… pausa…
Deje que ambos símbolos interaccionen de modo que, al final, la tensión resulte eliminada. (Una mujer se imagino su dolor como un bloque de hielo que le quemaba y se le clavaba en el abdomen. El símbolo que eligió para la relajación fue el sol y ambos interaccionaban de modo que este iba evaporando lentamente el hielo.)

Aparte su tensión

Cierre los ojos…imagine un color y una forma para su tensiono dolor…pausa… ahora cambie el color y la forma…pausa…aparte estos dos últimos elementos hasta que desaparezcan de su mente.

Colores

Cierre los ojos…imagine que su cuerpo está lleno de luces. Por ejemplo, una luz roja representa la tensión o el dolor y las luces azules representan la relajación… pausa… imagínese las luces cambiando del rojo al azul o bien del azul al rojo y observe cualquier sensación física que experimente mientras tanto…pausa… ahora imagínese que todas las luces de su cuerpo han adquirido un color azul y experimente con ello la sensación de una relajación total.

Tensión muscular

Concéntrese en aquella parte del cuerpo donde sienta una mayor tensión muscular… conceda ala tensión una imagen mental, por ejemplo, un peso que le oprime el estomago, una cuerda fuertemente anudada alrededor de los brazos, un candado que cierra su boca, un torno que le aprieta los hombros (según el lugar donde sienta la tensión)… intente ver la relajación de esta imagen. Imagine que está cubierto ligeramente por una capa de arena tibia… su pierna derecha…la izquierda…el estomago…el pecho… y los brazos. O imagínese que una cálida manta, lentamente… lentamente le está cubriendo los hombros.



BIBLIOGRAFIA:

SHAKTI GAWAIN: Visualización Creativa. (2010). ED. Sirio
PATANEL BASSETS. Mónica: Técnicas de relajación creativa y emocional. (2005). ED. Thomson.
GERALD EPSTEIN: Visualización curativa. (2014). ED. Robin Book.