jueves, 25 de mayo de 2017

WABI-SABI, " El arte de buscar la belleza en lo imperfecto, "


Introducción:
Con este artículo cierro el capítulo dedicado a la filosofía y tradición Japonesas.
Anteriormente hablamos del kaizen y del Kintsukuroi.
Hablaremos del Wabi-sabi: El Wabi-Sabi es una filosofía japonesa nacida alrededor del siglo XIV, que surgió como reacción a la perfección y suntuosidad china de los siglos anteriores. Se define como la belleza de las cosas imperfectas, mudables e incompletas.

Definición:
Es un término estético japonés que describe un tipo de visión estética basada en "la belleza de la imperfección". Dicho punto de vista está frecuentemente presente en la sociedad japonesa, en forma de elementos de aspecto natural o rústico que aparecen en los objetos cotidianos o en algunos elementos arquitectónicos.
Numerosas artes japonesas, durante los últimos milenios, se han visto influidas por el Zen y la filosofía Mahayana, especialmente en cuanto a la aceptación y contemplación de la imperfección, el fluir constante y la impermanencia de todas las cosas. Dichas artes ejemplificarían la estética wabi-sabi, como son:
  • Honkyoku (música tradicional para shakuhachi de los monjes Zen)
  • Ikebana (arreglos florales)
  • Jardines japoneses,( Zen) y bonsáis
  • Poesía japonesa (especialmente el Haiku)
  • Alfarería japonesa (Haigi ware)
  • Ceremonia del té japonesa

Cuando cualquier cosa logra recordarnos, de manera suave y melancólica, que nada es perfecto, que nada dura para siempre y que nada está terminado, merece llamarse Wabi-Sabi.
Tomando como ejemplo la ceremonia del té: para los monjes zen este ritual era una forma de meditación, de dar un espacio para la toma de conciencia del momento. Veían en esta antigua tradición una manera de expresar lo que es difícil de decir, una forma de vida en la que cada detalle, postura y pensamiento resultaba un antídoto para el dolor, el desequilibrio y el duelo de la vida.
La palabra Wabi se refería inicialmente a la soledad de vivir en la naturaleza, lejos de la sociedad; mientras que Sabi se traducía como frío, flaco o marchitado. Pero juntos estos vocablos adquieren un significado más positivo, que hace referencia a la belleza de lo imperfecto, defectuoso o inacabado.
Así, wabi, significa realmente «pobreza». Es decir, no depender de las cosas terrenas —riqueza, poder, reputación— y sin embargo sentir interiormente la presencia de algo sumamente valioso por encima del tiempo y la posición social: esto es lo que en esencia constituye wabi.
La palabra sabi intenta transmitir una sensación de desolación. Implica un espíritu de absoluta soledad y la idea de que no hay nada que permanezca inmutable y de que todos los seres vivos están destinados a morir. Procede del vivo deseo que sentimos de recuperar el mundo de nuestra infancia, el mundo del momento presente, no definido por el lenguaje o los valores que constituye una pura experiencia de la realidad.
 
En esencia, Wabi-Sabi es el arte japonés de la búsqueda de la belleza en la imperfección y la profundidad en la naturaleza, de aceptar el ciclo natural de crecimiento, la decadencia y la muerte. Es simple, lento, y venera la autenticidad por encima de todo.
Esa es la premisa que predica el Wabi-Sabi, el arte japonés que resalta lo fugaz y poco permanente de la existencia, honrando lo rústico, roto, incompleto, viejo y erosionado por el paso del tiempo; así como también la calidez de los objetos de la naturaleza.
Arraigada en el budismo zen, esta antigua filosofía estética contiene así una de las claves para entender la vida de una forma renovada, más libre y disfrutable.




Autores
Esta idea zen, corriente estética o filosofía de vida ha interesado a autores occidentales. Leonard Koren, responsable del libro Wabi-Sabi para artistas, diseñadores, poetas y filósofos (Renart, 2008), opina que esta visión de las cosas “puede llegar a ser un modo de vida. Y, como mínimo, es un particular tipo de belleza”.
Se refiere a aquella belleza imperfecta, impermanente e incompleta. Algunas características de la estética Wabi-Sabi son la asimetría, aspereza, sencillez o ingenuidad, modestia e intimidad, y sugiere además un proceso natural.
El Wabi-Sabi ocupa la misma posición en la estética japonesa que en Occidente ocupan los ideales griegos de belleza y perfección.
  Andrew Juniper afirma que:
Si un objeto o expresión puede provocar en nosotros una sensación de serena melancolía y anhelo espiritual, entonces dicho objeto puede considerarse wabi-sabi.
Este pasaje de Andrew Juniper lo resume bien:
El término Wabi-Sabi sugiere tales cualidades como la impermanencia, humildad, asimetría e imperfección. Estos principios subyacentes son diametralmente opuestos a sus opuestos occidentales, cuyos valores están basados en el punto de vista helénico que valora la permanencia, la grandiosidad, la simetría y la perfección.
El Wabi-Sabi es una apreciación intuitiva de belleza trascendente en el mundo físico, que refleja el flujo irreversible de la vida en el mundo espiritual. Es una belleza comedida que existe en lo modesto, rústico, imperfecto o incluso lo decaído, una sensibilidad estética que encuentra una belleza melancólica en la impermanencia de las cosas.
Richard R. Powell lo resume diciendo que:
Ello (el Wabi-Sabi) cultiva todo lo que es auténtico reconociendo tres sencillas realidades: nada dura, nada está completado y nada es perfecto.
En el primero de sus libros, el autor Richard R. Powell propone todo un estilo de vida acorde a este concepto. Un trabajo Wabi-Sabi sería aquel en el que uno hace lo que realmente le gusta, sin estrés, presiones ni jornadas interminables; una alimentación Wabi-Sabi valora lo local y humilde, al mismo tiempo que saborea lo exótico; y una filosofía de vida Wabi-Sabi es la que vive el presente y encuentra la paz y la armonía en la naturaleza y las pequeñas cosas.
La psicóloga, experta en duelos y con consulta en Mérida, Ana Yáñez, opina que una forma de pensar más Wabi-Sabi nos podría ahorrar muchos sinsabores y nos ayudaría a disfrutar más de la vida: “El perfeccionismo, el miedo al fracaso y la no aceptación de las pérdidas son aspectos que nos impiden una postura más flexible, relajada y realista de la existencia. Antiguamente nuestras abuelas veían la vida, influidas por el concepto cristiano, como un valle de lágrimas; pero ahora nos hemos pasado al extremo opuesto y existe la presión de que tenemos que ser perfectos, felices, disfrutar al cien por cien, mantenernos con aspecto joven el mayor tiempo posible y ser excelentes profesionales. Algo que no se corresponde con la realidad y que nos crea mucha ansiedad. El Wabi-Sabi nos reconcilia con la incertidumbre, el miedo, el paso del tiempo, el fracaso, o el hecho de que no siempre hay respuestas; pero que también se puede vivir entre todas estas cosas y llegar hasta a disfrutar de ellas. Yo siempre digo a mis pacientes que somos las personas perfectas para un mundo imperfecto”.
Daisetz T. Suzuki fue una de las autoridades más importantes de Japón en el budismo zen y uno de los primeros estudiosos en interpretar la cultura japonesa para los occidentales. Él describió Wabi-Sabi como “una apreciación estética activa de la pobreza.” Claro que su concepto de la pobreza es muy diferente al occidental, el suyo es más romántico y parte de la idea de eliminar el enorme peso de las preocupaciones materiales de la vida. “Wabi es estar satisfecho con una pequeña cabaña, una habitación de dos o tres tatamis y con un plato de verduras recogido en los campos vecinos, y tal vez escuchar el sonido de una lluvia de primavera suave”.
Filosofía

Nada dura, nada está completo, nada es perfecto. Este concepto zen de la estética y la vida irrumpe en Occidente como herramienta en la búsqueda de una existencia más feliz
Fujiwara no Sadaie, poeta japonés del siglo XII, escribió un poema del cual se dice que capta el espíritu del wabi- Sabi:
 
Miro a lo lejos
Y no veo cerezos
Ni hojas matizadas:
Sólo una modesta cabaña en la playa
A la luz de un atardecer de otoño.

El Wabi-Sabi es una filosofía japonesa nacida alrededor del siglo XIV que surgió como reacción a la perfección y suntuosidad china de los siglos anteriores. Y se define como la belleza de las cosas imperfectas, mudables e incompletas.
Personalmente, me atrae su rebelión contra las superficies uniformes en su firme defensa de lo mellado y rústico.

Dice la leyenda que los japoneses del siglo XIV decidieron aplicarlo a la tan venerada ceremonia del té, saliendo de sus suntuosos palacios a sentarse en chozas que se fabricaban con materiales humildes, y sentarse en el suelo o asientos de madera mientras batían la espuma del té verde. El acercamiento a la naturaleza y la sencillez glorificaba la ceremonia.
Una vida de pobreza era el ideal Zen al que aspiraban los monjes que deseaban alcanzar la verdad última de la realidad, de ahí que surgiera, de estas imágenes negativas, el ideal de una persona que ha trascendido el deseo de gozar de las comodidades del mundo físico y ha conseguido encontrar la paz y la armonía en la vida de lo más sencillo. Se aprende a ser autosuficiente con la insuficiencia de las cosas.
Su belleza está en la aparente imperfección. En esa emoción que implica la aceptación del inevitable ciclo de la vida, lo auténtico, natural y genuino. Si las personas pudiéramos aplicar esta sabiduría a nosotros mismos, seríamos un poco más felices.
Lo que más me atrae de esta filosofía es que reverencia lo simple, lo real, lo auténtico; sin pretensiones de ser algo más y, precisamente por ello, le da un carácter bello.

Sabemos que todas las cosas positivas en la vida siempre tendrán su contraste en lo negativo, por eso las apreciamos y valoramos. Si en estos momentos nos toca estar abajo, sabemos que pronto saldremos arriba, a la luz.

Qué es Wabi-Sabi
Qué no es Wabi-Sabi
Hecho a mano
Manufacturado
Madera deteriorada
Laminado plástico
Piedras rodadas de río
Mármol pulido
Mercados locales
Supermercados
Flores silvestres
Flores modificadas
Lana
Lycra
Papel de arroz
Papel lustre
Cerámica de arcilla
Porcelana
Algodón crudo
Cashmere
Billie Holliday
Britney Spears
Latte
Luz de Luna
Luz Solar
Artesanía
Rococó
Paredes despintadas
Concreto
Tinta China
Bolígrafos
La montaña y sus ríos
Disney World
Haikus
Poesía Romántica
Ikkyu Sojun
Paulo Coelho
El noble silencio
La especulación

Reflexión

El Wabi-Sabi, como una herramienta de contemplación y una filosofía de vida, podría tener una inesperada relevancia como antídoto a los problemas sociales.


Creo que las personas nos sentimos más cómodas con la imperfección, tal vez porque nos permite a nosotros también serlo, siendo singulares para seguir aprendiendo siempre con lo que vivimos.
Una vez trasladamos esta corriente de pensamiento a nuestras vidas, al ser humano, podemos ver la perfecta imperfección que somos, cada uno con su historia, sus condicionantes educacionales, sociales y emocionales, con “su imperfección”, que es perfecta, para mostrarle hacia donde debe mirar en pos de su desarrollo personal.
Esa belleza imperfecta, impermanente (ya que, como decía Lao Tze, lo único permanente es el cambio) e incompleta, por la continua evolución y desarrollo que es la vida en sí.
Ante esta perspectiva lo único que puede nacer desde dentro de cada uno es la profunda aceptación de la vida y sus procesos en cada uno, con ese continuo movimiento, que es el sentido de la propia vida.
Más allá del sistema de pensamiento de cada cual emerge la corriente Wabi -Sabi, para entender, apreciar, y disfrutar la perfecta imperfección que somos.
El Wabi-Sabi es una apreciación estética de la evanescencia de la vida. Las imágenes Wabi- Sabi nos obligan a contemplar nuestra propia mortalidad y evocan una soledad existencial y una delicada tristeza. También provocan un alivio agridulce, ya que sabemos que toda existencia comparte el mismo destino.
  Quizá precisamente porque el término sugiere lo opuesto a nuestra idea de la belleza, el Wabi-Sabi sea tan importante de este lado del mundo. Necesitamos perdonar el accidente y la anomalía porque, primero que nada, de eso estamos hechos. Estamos hechos de finitud y de asimetrías.

jueves, 27 de abril de 2017

KINTSUKUROI



Adentrarnos en el mundo oriental y en su filosofía no es perdernos en un mundo complicado y solo apto para unos pocos eruditos, sino que muchas de sus enseñanzas están construidas en una realidad sobre lo más elemental y simple, basada en valores y principios que deben regir el comportamiento humano y las relaciones entre los hombres y su entorno, quedándonos rendidos ante su simplicidad y profundidad.
En un artículo hablé sobre el kaizen:
La belleza y el desafío del kaizen es que requiere fe. No necesariamente fe religiosa, o un rígido e irreflexivo compromiso, pero sí la creencia en el poder de tu cuerpo y tu cerebro para llevarte a donde necesitas ir. Dando pasos pequeños, orientas tu brújula mental hacia una nueva dirección, permitiendo que tu mente haga el resto.
"Añoro cumplir una tarea grande y noble, pero mi principal obligación es cumplir pequeñas tareas como si fueran grandes y nobles." HELEN KELLER
En el artículo de este mes voy a hablaros del "Kintsukuroi"
Antiguo arte japonés de recomponer lo roto. Este arte se remonta al siglo XV y consiste en arreglar las fracturas de los objetos de cerámica, que con el tiempo o por accidente se han agrietado.
Cuando se rompe una pieza de cerámica, los maestros Kintsukuroi la reparan con oro, dejando a la vista la reconstrucción, ya que, para ellos, una pieza reconstruida es a su vez símbolo de fragilidad, fortaleza y belleza.
Su filosofía hace que en lugar de deshacerse del objeto dañado, éste se recupere, se restaure y luzca de nuevo más fuerte.
La cerámica es frágil, fuerte y bella a la vez, como las personas. Al igual que nuestra vida, puede romperse si sabes cómo.
La pieza así restaurada no trata de replicar el aspecto intacto de la cerámica nueva ni de ocultar o disimular los daños, sino que los resalta ennoblecidos con el oro para transformarla otra vez, eso sí, en algo completo. La restauración es tan especial, y los resultados tan sorprendentes, que las piezas así reintegradas son con frecuencia más valiosas que los ejemplares intactos.
Técnica y arte con un significado trascendente, objetos restaurados que enaltecen su valor, demostración de fragilidad y de la capacidad de recuperarse que los hace más bellos, permitiendo admirar las cicatrices y la historia que cuentan.
El cuerpo y el alma de las personas, al igual que cualquier objeto de porcelana, son frágiles y están expuestos al paso del tiempo. Este paso del tiempo desgasta tu cuerpo y tu alma, hay momentos de tu vida en que estás roto por fuera y por dentro. Y aquí es donde tomamos el Kintsukuroi y vemos que lo bueno que tiene dicha rotura, tanto en el objeto como en el cuerpo y el alma, es que tiene la posibilidad de repararse mediante el polvo de oro en la cerámica y las fortalezas humanas y la resiliencia en las personas.


En lo Humano:
 Tal vez sintamos que nuestras relaciones o nuestro corazón están rotos; quizá pensemos que nuestra vida ya no tiene ningún valor.
Tenemos que buscar nuestra resina mezclada con oro en cada uno de los rincones de nuestro espíritu y en él encontraremos las fortalezas emocionales que usaremos como herramientas para recomponer lo que se rompe:

Fortalezas.

Curiosidad, interés por el mundo
Está abierto a la experiencia, participa de la novedad. Explorar y descubrir nuevas cosas.
Amor por el conocimiento y el aprendizaje
Las personas que poseen esta fortaleza psicológica están motivadas para adquirir nuevas habilidades, conocimientos o experiencias. Saben que en cualquier sitio existen oportunidades de aprender.
Juicio, pensamiento crítico, mentalidad abierta
Esta fortaleza nos permite enfrentarnos a situaciones novedosas de manera efectiva, vivir con plenitud y aprender continuamente de lo que nos rodea. No precipitarse, capacidad de cambiar de opinión. No sacar conclusiones al azar, sino tras evaluar cada posibilidad.
Creatividad
Con esta fortaleza disfrutamos produciendo ideas o comportamientos originales que contribuyen de manera notable en nuestra vida o en la de otras personas.
Perspectiva, sabiduría
Sin la perspectiva y la sabiduría nuestro conocimiento sigue siendo una mera serie de datos y hechos. La sabiduría es necesaria para que esos nuevos conocimientos sirvan para mejorar nuestra vida y las vidas de quienes nos rodean.
Valentía
Una persona valiente actúa siguiendo sus convicciones y creencias frente a cualquier peligro o dificultad. Ausencia de temor, separa aspectos emocionales de los conductuales.
Persistencia y diligencia
Una fortaleza que nos mantiene en pie a pesar de los obstáculos, visualizando nuestras metas, trabajando duro y perseverando en nuestros esfuerzos hasta que logremos nuestros objetivos., es decir acaba lo que comienza. Asume y termina.
Integridad, honestidad, autenticidad
La integridad nos ayuda a vivir nuestra vida de acuerdo con nuestros valores personales y responsabilizarnos de quiénes somos y de lo que hacemos. Gusta de la verdad. Tiene los pies sobre la tierra. Ir siempre con la verdad por delante, no ser pretencioso y asumir la responsabilidad de los propios sentimientos y acciones emprendidas.
Vitalidad y pasión por las cosas
Esta fortaleza se encuentra en aquellos individuos que viven plenamente cada momento de la vida, evitando el abatimiento y llenos de energía vital. Afrontan la vida con entusiasmo. Su energía es contagiosa.
Amor en cualquiera de sus formas
El amor es una de las fortalezas que más nos llena y realiza. Eric Fromm (1956) define cuatro elementos básicos en todas las formas de amor: Cuidado, Responsabilidad, Respeto y Conocimiento. Tener importantes y valiosas relaciones con otras personas, en particular con aquellas en las que el afecto y el cuidado son mutuos.
Generosidad, altruismo, compasión
Nunca se está demasiado ocupado para hacer un favor, realizando buenas obras para los demás. El verdadero altruismo significa cuidar o ayudar a los demás por el hecho en sí y no por un reconocimiento especial o cualquier tipo de galardón.
Inteligencia social
Si la inteligencia emocional se refiere a la capacidad para utilizar la propia información emocional de manera eficiente, la inteligencia social se refiere a la capacidad de comprender y apreciar los matices emocionales de una relación. Ser consciente de las motivaciones y sentimientos de los demás y saber responder a ellos. Es decir tener empatía.
Civismo, responsabilidad social, trabajo en equipo
Las personas con esta fortaleza son aquellos individuos que se orientan hacia la comunidad tanto o más que hacia su propio interés. El civismo conlleva una participación con la comunidad, la búsqueda de igualdad y cooperación, la cohesión social y el optimismo.
Sentido de la justicia, equidad
Esta fortaleza conlleva el desarrollo de habilidades para el consenso equitativo, la sensibilización con la justicia social, la expresión de compasión por los demás y la perspicacia necesaria para comprender las relaciones y obtener resultados equitativos. No deja que los sentimientos personales influyan en decisiones sobre los otros, dando a todo el mundo las mismas oportunidades.
Liderazgo
Organiza y se asegura de que las cosas se lleven a cabo. Mantiene las relaciones entre los miembros de su equipo.
Capacidad de perdonar, compasión
La fortaleza psicológica del perdón se caracteriza por “perdonar a aquellos que han cometido un error, aceptando sus defectos, dando a la gente una segunda oportunidad, y liberándose de emociones negativas como la ira o la angustia.” El perdón es beneficioso para nuestra vida interior.
Modestia, humildad
Dejar que sean los demás los que hablen de uno mismo. La verdadera humildad necesita de una gran autoestima para poder hacer un análisis realista de nuestras capacidades, reconocer nuestras limitaciones y abrirnos a nuevas ideas. No le interesa ser centro de atención, prefiere que sus logros hablen por ella/él.
Prudencia
Ser cauteloso a la hora de tomar decisiones, no asumir riesgos innecesarios ni diciendo o haciendo nada de lo que después uno se puede arrepentir.
La prudencia es una orientación hacia nuestro futuro personal, una forma de razonamiento práctico y autogestión que ayuda a lograr los objetivos individuales a largo plazo de manera eficaz.
Auto-control, auto-regulación
Esta fortaleza nos ayuda a controlar nuestros deseos, emociones y conductas con el objeto de obtener alguna recompensa posterior. Es capaz de estar de buen humor incluso en situaciones delicadas.
Apreciación de la belleza y la excelencia, capacidad de asombro
La apreciación de la belleza está muy relacionada con la elevación, el asombro, la admiración, la sorpresa o el maravillarse. Se convierte en una fortaleza cuando las personas descubren la belleza y la excelencia a su alrededor y esta experiencia les deja una maravillosa mezcla de relajación, sobrecogimiento y ganas de reaccionar de manera positiva.
Gratitud
Ser consciente y agradecer las cosas buenas que a uno le pasan. Saber dar las gracias.
Esperanza, optimismo
Esperar lo mejor del futuro, planificar y trabajar para conseguirlo. Actitud positiva.
Sentido del humor
La capacidad para relativizar y destrozar las rígidas reglas de nuestra vida, trascenderla y aumentar nuestra perspectiva. El sentido del humor aumenta nuestras emociones positivas. Gusta de reír y hacer reír a otras personas. Ver el lado positivo de la vida.
Espiritualidad, fe, sentido religioso
Posee una filosofía concreta de la vida, que le añade significado, propósito y vinculación con algo más elevado que da forma, determina nuestra conducta y nos protege.
Reparar nuestras imperfecciones con la resina de la reconciliación, cada error cometido en nuestra vida nos ha dejado una enseñanza, nos ha convertido en las personas que somos. Si en lugar de ocultar nuestros errores, mostramos nuestra fortaleza al superarlos, seremos como las pequeñas vasijas japonesas que, orgullosas de su historia, muestran sus imperfecciones cubiertas con el metal precioso de su cambio.
A veces la vida nos juega malas pasadas, nos fragmenta el alma con la muerte de un amigo, un familiar, nuestra pareja.. Pasará un tiempo y el alma se irá recomponiendo lentamente, trozo a trozo, con la ayuda de la fe, la resignación frente a lo inevitable.
Si te equivocaste lastimando aquello que amabas, repara tus errores con el oro de tu amor, de tu arrepentimiento.
Debemos darnos cuenta que el oro que utilizaremos para reparar nuestro corazón, está dentro de nosotros.
El arte japonés Kintsukuroi nos enseña la manera de encontrar el verdadero valor de las personas. Este valor no está en su perfección, sino precisamente en sus imperfecciones; pero, sobre todo, en su reparación misma que junto a todas sus cualidades, trasforma a las personas en seres dignos de admirarse´.
"los caracteres mas sólidos están plagados de cicatrices" Jalil Gibrán.
"El mundo nos rompe a todos pero, después, muchos se vuelven fuertes en los lugares rotos" Ernest Hemingway.
Tiene que ver con la posibilidad que tenemos, que está en nuestras manos de hacer cosas maravillosas a partir de nuestras equivocaciones o de una mala experiencia... no sólo aprender de ellas, sino salir fortalecidos, enriquecidos.
¿Cuántas veces no te has atrevido a hacer algo por miedo a equivocarte? ¿A cuántas cosas has renunciado por temor a no lograrlo?
Debemos saber que con haber dado el primer paso ya obtendríamos un beneficio, el placer de haber tomado la decisión de intentarlo, de sentirnos valientes, útiles.
Tal como sucede con los seres humanos, a veces herimos o nos hieren. Debemos intentar corregir los errores fortaleciendo, reparando y recuperando relaciones y situaciones para seguir adelante. Una forma diferente de mirar la vida aprendiendo a rellenar cicatrices, estas cicatrices que nos dan mayor valor y nos recuerdan que podemos volver a empezar.
Al igual que esa vasija fragmentada se ha trasformado en una obra de arte, las cicatrices forman parte de nosotros y a través de ellas se puede leer la vida de cada uno.
En Occidente podríamos equipar este arte con la "Resiliencia", que sería la capacidad de toda persona de superar las consecuencias de una vivencia traumática y recuperan un estado psíquico y emocional adecuado para poder continuar con la vida de una forma sana y adaptativa. Ése pudiera ser el arte del Kintsukuroi: La reconstrucción de la cerámica reconociendo las fragilidades y las heridas, aceptándolas y dejando de esconderlas, aprendiendo de ellas y fortaleciéndose.
Nos dice Tomas Navarro en su libro "Kintsukuroi, el arte de curar heridas emocionales":
"La vida no se recompondrá espontáneamente. No esperes a que pase algo sólo por el mero hecho de desearlo, pues con el mero deseo no basta para recomponer la vida. La acción será la encargada de darte esa vida mejor, de ayudarte a superar las adversidades, de recogerte tus pedazos y recomponer tu vida. ¿Estás dispuesto a pasar a la acción? ¿Estás dispuesto a recomponerte?
Agáchate con calma y disponte a recoger todos y cada uno de los pedazos de tu alma. Hazlo minuciosamente, sin prisa, con cuidado de no recoger suciedad junto con los trozos; no te confundas:
  • Recoge los pedazos para poder comprender lo que te pasó, lo que sientes y lo que piensas. Éste es el primer paso para entender lo que ocurrió y la representación mental que te has formado sobre lo acontecido.
  • No esperes a tocar fondo para recoger los pedazos. Si quieres estar mejor, tienes que hacer algo, tienes que pasar a la acción.
  • El mero hecho de saber que en un futuro estarás mejor ya es buen motivo para empezar el proceso de recomposición de tu vida.
  • El final del problema no supone el final del sufrimiento. Los problemas tienen que cerrarse activamente."


BIBLIOGRAFIA:
NAVARRO Tomas: Kintsukoroi, El arte de curar heridas emocionales. (2017). ED. Zenith



lunes, 13 de marzo de 2017

Llegar a viejo de la mejor manera posible y... un poquito más



"El objetivo de la existencia no es vivir largo tiempo, sino disfrutar de la vida"


Cómo lograrlo
"Hay un tiempo para preparar el terreno, otro para sembrar y otro para cosechar, no alteres esos momentos si quieres lograr tus objetivos".
Anónimo
Define tu objetivo
La mente necesita mensajes claros para actuar con eficiencia. Por tanto, primero y fundamental: define tu objetivo. Para Antonio Martin, psicólogo, director de la Clínica Belagua: "Definir metas hace que dirijamos nuestras acciones y esfuerzos hacia lo que queremos conseguir, ayudan a que nuestro cerebro desarrolle estrategias para alcanzarlas, y nos empuja a ser constantes y persistentes".
"De nada servirá tener las estrategias, los conocimientos y las habilidades si no tienes claro hacia donde te diriges-reflexiona el psicólogo-. Establecer un objetivo, naturalmente, no te garantiza su consecución, pero aumentará considerablemente las probabilidades de alcanzarlo", concluye el experto.
Un objetivo claro te ayuda a:
  • Mantenerte centrado.
  • Facilita la gestión del tiempo.
  • El establecimiento de prioridades.
  • Evita la dispersión y la pérdida de recursos.

El optimismo
No podemos hacer desaparecer los problemas, pero saber afrontarlos positivamente puede ayudarnos a llevar una existencia mucho más apacible y e consecuencia no precipitarnos de cabeza al proceso de envejecimiento.
El optimismo no tiene la capacidad de mejorar las cosas, pero sí nos permite verlas con otros ojos. Y es que, la dicha o la desdicha no depende tanto de los avatares del día a día, como del significado que le damos.
Ser optimista no significa:
  • Ponerse una venda en los ojos.
  • La pérdida de objetividad.
  • No es una postura ilusa e idealista.
Nada tiene que ver con la ausencia de problemas, sino con la habilidad de hacerlos frente. La persona optimista no es una ingenua ni se deja llevar por ideas prometedoras. Una actitud optimista no es hacer alarde de seguridad en uno mismo tomando decisiones a la ligera. Eso es imprudencia, no optimismo.
La alegría de vivir
Las personas que están siempre preocupadas o tristes ven su cara marcada de forma permanente con arrugas en la frente, entrecejo y comisuras, por no hablar de su mirada, pues esta actitud apaga su rostro y le resta cualquier atractivo. Así mismo, la excesiva preocupación o el pesimismo tiene reflejo en los efectos del mal descanso (bolsas, ojeras, piel apagada...) en el porte y en la presencia de la persona. "Suelen tener una actitud corporal hundida, con los hombros caídos y la mirada perdida".
La alegría es una emoción intensa, positiva y gozosa, que nos ayuda a vivir la vida con más ligereza: emoción primordial, gratuita y generosa.
Dice Fernando Savater en ética para Amador que la alegría es un "sí" espontáneo a la vida que nos brota de dentro, a veces cuando menos esperamos. Un "sí" a lo que somos, o mejor, a lo que sentimos ser. Quien tiene alegría ya ha recibido el premio máximo y no echa de menos nada. Supone un estado de satisfacción que lleva a la persona a realizar hechos espléndidos y generosos, a ofrecer su buena energía a todos cuantos nos rodean.
"Si exagerásemos nuestras alegrías, como hacemos con nuestras penas, nuestros problemas perderían importancia".
Anatole France
"Para que pueda surgir lo posible, es preciso intentar una y otra vez lo imposible".
Hermann Hesse

Las tres principales claves emocionales de la longevidad


Querer llegar a viejo
Si usted quiere llegar a viejo, deberá considerar que, realmente, se trata del mayor bien que el destino le puede otorgar. Nunca más piense en la vejez como algo malo, acabado o penoso.

Estar convencido de que llegará
No debe tener ninguna duda de que llegará a ser muy viejo, pleno de facultades. No piense más en la vejez como algo malo, acabado o penoso.
Tener una gran fe en nosotros mismos, estar seguro de nuestras capacidades de realizar todo cuanto nos propongamos en la vida.

Tener una razón para llegar
Ten un motivo que conduzca tu vida. Aquello por lo que merece la pena luchar, la mayoría de las personas que tienen muchos años, tiene un motivo importante, algunos de ellos:
  • Dejar huella en este mundo.
  • Alcanzar sus sueños.
  • Cuidar familiares.
  • Cuidar personas desvalidas.

Espiritualidad y salud
La espiritualidad es un sentimiento gratificador de conexión emocional profunda con algo que se encuentra fuera, que puede ser creencias religiosas, solidaridad, el amor, la libertad o el resultado de una sintonización especial con la naturaleza.
La verdadera belleza es la expresión externa de la salud y el equilibrio. La palabra salud, en sanscrito es "swasta", y significa estar conectado con el ser interior que existe en cada uno.
El bienestar espiritual ayuda a mejorar la salud y la calidad de vida:
  • La espiritualidad aporta valores como: amor, perdón, agradecimiento, esperanza, paz y fortaleza, con lo que reforzar poderosamente la salud emocional.
  • Disminuye la ansiedad, la depresión, el enojo y el malestar.
  • Disminuye la sensación de aislamiento (sentirse solo) y el riesgo de suicidio.
  • Disminuye el abuso de bebidas alcohólicas y medicamentos.
  • Reduce la presión arterial y el riesgo de enfermedades cardiacas.
  • Provee de un sentimiento de crecimiento personal.
  • Proporciona una mayor satisfacción con la vida.
  • Otorga una mayor sensación de paz interior.
  • El bienestar espiritual también puede ayudar a vivir más y, sin duda, mejor.


Religiosidad y espiritualidad, no es lo mismo; en el primer caso se trata de personas involucradas en creencias, valores y prácticas propuestas por una institución organizada, y la búsqueda de lo divino se logra a través de una manera concreta de vivir.
La espiritualidad puede definirse como la búsqueda de lo sagrado o de lo divino, a través de cualquier experiencia de la vida.


Solidaridad y bienestar
Ayudar, tender una mano a otro cuando lo necesita, hace que el organismo libere determinadas sustancias químicas, como la dopamina, la serotonina y la oxitócica, que generan una agradable sensación de bienestar. "la dopamina, tiene un efecto calmante, al igual que la serotonina, que es una sustancia química utilizada para tratar la depresión", señala Stephen, profesor de medicina preventiva en la universidad de Stony Brook en Nueva York y autor de The Hidden Gifts of Helping.
La solidaridad es un valor que se puede definir como la toma de conciencia de las necesidades de los demás y el deseo de contribuir, y de colaborar, para su satisfacción. Como el acto mediante el cual una persona realiza acciones en beneficio de otro sin recibir nada a cambio. Compartir tiempo con los demás, ocuparse de otros, no solo genera felicidad, sino que es bueno para la salud.

De qué debemos huir

El miedo
Porque nos desconocemos, estamos llenos de miedos. Miedo al amor y miedo a la muerte. Miedo a nosotros mismos y a los otros. Miedo al abandono y al fracaso. Miedo a la soledad que provocamos y a la compañía que tenemos. Miedo a la dependencia y también a la libertad. Miedo a la oscuridad de cualquier clase y a las imágenes de la muerte. Miedo a la vejez, que nos pone de empujón frente a lo que somos y hemos sido, frente a lo que hemos dejado de ser y frente a lo que seremos. Miedo a la nada, y miedo, que cosa tan terrible, al mismo Dios.
Antonio Gala.
Las afueras de Dios.
Sentimos miedos irracionales, excesivos, demasiado intensos, demasiado largos, responsables de la gran mayoría de nuestras limitaciones. El miedo, sin duda, nos protege de los peligros, pero el temor a sentirlo puede ser tan dañino como sus causas los temores que no responden a una amenaza real suelen gestarse en el pasado, en las vivencias negativas que un día ocurrieron o proyectarse hacia el incierto futuro. "Vivamos entre el recuerdo y la imaginación, entre fantasmas del pasado y fantasmas del futuro, reviviendo peligros viejos e inventando amenazas nuevas, confundiendo realidad e irrealidad".
Te has preguntado qué harías si no tuvieras miedo?
Dedícale sólo unos segundos, sin que nada te interrumpa. Medítalo. Haz una lista de las limitaciones que provocan tu miedo: qué mundo te impide conocer, qué personas te obliga a evitar, qué actividades dejas de realizar. Es probable que te sorprendas. Interpretar los retos como amenazas, significa ver los desafíos en relación con sus posibles consecuencias negativas en vez de las positivas, haciendo más énfasis en qué puedes perder en lugar de dar una oportunidad a lo que podrías ganar.

"El miedo está siempre dispuesto a ver las cosas peores de lo que son".
Tito Livio
"Si haces lo que siempre has hecho, obtendrás lo que siempre has obtenido".
Anónimo

La culpa
La culpa es una emoción tan invasora y abrumadora que, rara vez, somos conscientes de ella. mujeres que viven inculpándose, sin consuelo, por no haber acertado con la educación de los hijos, por haber tomado determinada actitud, por haber pronunciado aquellas palabras por no haber atendido suficientemente a tal persona, por haber hecho el ridículo delante de alguien que consideraban importante...
Incluso por no haber hecho lo que otros esperaban de nosotros: "No estuve allí cuando me necesitaban", "le di un gran disgusto", "esperaban otra cosa de mí", "creo que le he decepcionado". Detrás de todas estas angustias se esconde el temor a dejar de ser queridos: "La consciencia de culpa es, más que todo, una angustia frente a la pérdida del amor". Resumía Freud.

Las creencias: ideas que envejecen
"Somos lo que pensamos"
"Si quieres saber cómo será tu cuerpo mañana, observa tus pensamientos hoy"
Proverbio Hindú
Cientos de estudios demuestran que las personas que tienen pensamientos positivos logran una existencia más longeva, mayor calidad de vida, una piel más joven y menos problemas cardiovasculares.

"La realidad se origina en las percepciones. Al cambiar sus percepciones, usted modifica su realidad. Al cambiar la percepción sobre su cuerpo, su envejecimiento y el tiempo, podrán revertir su edad biológica.
DepraK Chopra

"No vemos las coas tal como son, sino tal como somos".
Talmud

"la mayoría de las personas buscan la autoconfianza y el autorrespeto en todas partes menos dentro de sí mismas, y por ello fracasan en la búsqueda".
Séneca
"Procúrate, cada día, un tiempo. Aunque sean unos minutos de silencio con los ojos cerrados, sin música, sin ruido. Estar contigo mismo, se trata de calmar tu mente.

La queja
Contrariamente a lo que muchas personas piensan, la queja no nos sirve de válvula de escape, muy al contrario, aumenta nuestro malestar. La explicación es sencilla y nos resultara familiar: al enfocar nuestra atención en lo que está mal, lo estamos agrandando. Al quejarnos, criticar o juzgar, emitimos pensamientos y, por tanto, energía negativa que se vuelve hacia nosotros como un búmeran, pero aumentada.

Superar los 100 años


Llegar a los 100 años, empieza a convertirse en una expectativa realista para muchas personas. Ya no sólo se llega a viejo, se llega a ser "muy Viejo" e incluso en condiciones físicas y mentales plenas.
Científicamente se está probando, que quien vive 100 años vive mejor que quien vive 80. ¿Cómo es posible? El geriatra de la universidad de Boston Thomas Perls, descubre que las personas que llegan a superar los 90 años, generalmente conocidas como los "viejos más Viejos", suelen ser más saludables y ágiles que los ancianos de 80. Esta idea, hoy contrastada científicamente, hace pensar a los gerontólogos que las personas centenarias son un grupo de población saludable y generalmente poco comprendido. Lo que nos sugiere este tipo de datos, que los ancianos que más tiempo sobreviven están más preparados para superar las enfermedades propias de la edad. Se trataría, por tanto, de una especie de "supervivencia del más fuerte"; por algún motivo desconocido, algunos individuos resisten mejor que otros el paso del tiempo. Ellos no solo viven más, sino que viven mejor. Esta tesis de la "supervivencia del más fuerte", nos llevará a conocer mejor los mecanismos del envejecimiento no sólo en centenarios sino en toda la población mayor.


Centenarios en Japón

Nos dice Junko Takahashi:
El país nipón volvió a batir en 2016 el record mundial de centenarios registrados, 65.692 en total, según los datos publicados por el Ministerio de Salud, Trabajo y Bienestar. Esta cifra pone de manifiesto un crecimiento extraordinario desde que se inicio el censo en 1963: Hoy hay 402 veces más centenarios que entonces, y su número no ha dejado de aumentar desde 1971."
Nos dice también: "Cuando empecé a investigar sobre los centenarios activos y las claves de su longevidad, imaginaba que encontraría con facilidad todo lo que tienen en común y con esta información, podría sacar una receta para vivir cien años. Pero mis expectativas se derrumbaron, de inmediato, en cuanto hable con la primera persona centenaria a la que entreviste para mi investigación. Y mi confusión aumentó a medida que hablaba con más centenarios. Pues lo primero que descubrí fue que cada persona tiene su modo y manera de vivir.
Le comente mis dudas al gerontólogo Nobuyoshi Hirose, del centro para la investigación de Supercentenarios de la Universidad de Keio (Japón). Este científico, que ha estudiado a más de 800 personas centenarias, ha llegado a la conclusión de que cada una de ellas vive a su propia manera, lo que significa que hay tantos modos de vida diferentes como centenarios. Unos son tan ordenados como un reloj, pero otros actúan tal como manda el instinto y duermen y comen cuando y lo que les da la gana; también los hay que disfrutan del alcohol, mientras que algunos no prueban ni una gota.

 
Encontré otras cosas en común aparte de sus muchos años: tienen una mente libre y son muy luchadores. Me pareció que estaban ávidos de disfrutar de la vida y desde luego no les importaba nada su edad. Tengo la impresión de que son libres y honestos. Honestos en el sentido de que persiguen sus deseos y no se mienten a si mismos. Si quieren hacer algo lo hacen, sin importarles lo que piensen los demás.
 
La importancia de una buena alimentación
Una reducción de un 30 por ciento en las calorías consumidas es difícil de mantener en la mayoría de las personas, pero es la cifra que hay que perseguir.
A partir de los 60 años de edad, las necesidades más imperiosas se centran en los aminoácidos, oligoelementos, ácidos grasos y antioxidantes. Las grasas no deben superar una proporción del 15% de la dieta total y exclusivamente de características poliinsaturadas. Las proteínas deberían aumentarse hasta al menos un 25% de la dieta total, puesto que la gran abundancia de tejidos desgastados necesita de un mayor aporte proteico para reconstruirlos. No obstante, la menor eficacia del sistema renal para depurar el ácido úrico, obliga a una disminución drástica de las proteínas de origen animal. Sin embargo, las proteínas que se encuentran en los cereales integrales y a pesar de tener una calidad biológica inferior a la carne, son mejor aprovechadas por su buena disponibilidad neta. Una suplementación en aminoácidos esenciales podía ser recomendable, ya que a partir de ello el organismo fabricaría las proteínas necesarias.
A esa edad vuelven a tomar protagonismo los hidratos de carbono complejos presentes en los cereales, tal y como ocurre en la niñez. Las papillas, los cereales en el desayuno e incluso los azúcares naturales como la miel, la melaza o el azúcar moreno no integral, serían altamente recomendables en la vejez.
Sobre la importancia de las frutas destacaremos en primer lugar la reina de todas ellas, la manzana, seguida de las uvas, las peras, los dátiles, los higos y la piña, tesoros de la naturaleza. Siempre bien maduras.
Finalmente, los frutos secos constituyen un recurso para las personas inapetentes, pues en cada uno de ellos está todo lo necesario para la vida. El problema es que al tratarse de alimentos concentrados requieren una larga masticación que no siempre es posible. Triturarlos previamente sería una buena solución.

Ver:
Videos de Adolfo Pérez Agustí sobre revertir el envejecimiento
https://www.youtube.com/watch?v=ecZy2F8XE1k
https://www.youtube.com/watch?v=2VuFnTlmi9o

Y el libro del Dr. Andrew Weil... "Las fuentes de la eterna juventud"


Bibliografía:

FREIRE RODRIGUEZ, Carlos y FERRADAS CANEDO, María del Mar. Calidad de vida y bienestar en la vejez. ED. Pirámide.
BOSCH, Mª José. Manual Antiaging. 2015
PEREZ AGUSTI, Adolfo. Como vivir 120 años, de la utopía a la realidad. Ediciones Obelisco.
TAKAHASHI. Junko. El método Japonés para vivir 100 años. ED. Planeta 2017.
DE HENNEZEL. Marie. La suerte de envejecer.